Repercusiones

abril 13, 2014 de

Fue apostolado de unos pocos en los ’80. Después fue religión masiva contra la década menemista. Cuando la banda murió, se volvió más que popular: se volvió misa. Buscando algún modo de resurrección, hoy la “misa ricotera” hace que cientos de miles de personas se muevan por el país detrás del fantasma de Los Redonditos de Ricota. Piden ecos de lo que existió, y como pagan una entrada cara para eso, los encuentran -si el Indio tocara gratis, no habría misa ni nada parecido, quizás sí una última cena con aquellos doce fanáticos de la banda en los ’80 a los que todavía la cocaína no mató.
Dicen los diarios: 350 pesos la entrada al campamento cultural del Indio en Gualeguaychú. Son 150.000 feligreses, lo que da algo más de 50 millones de pesos. Los productores -un par de hermanos amigotes del Señor Solaris- reconocen: con veinte millones todo está pago, incluida la banda, la policía y el sueldo de los productores mismos. Solaris se queda entonces con treinta. Su resurrección personal es un hecho consumado.
En la literatura es distinto, porque la literatura no es, como la música, una religión completa. A lo más que un escritor puede aspirar o temer es a un puñado de apóstoles, que encima, como le pasa ahora a Fogwill, suelen llegar tarde a la última cena: llegan cuando el escritor consumió solo todo el delivery y murió. Historias de cocaína hilvanan vidas de músicos y escritores: en los primeros, esas historias son el relato original, prehistórico casi, sobre el que la devoción posterior ya no repara. En los segundos, son el núcleo del chimentaje practicado por los apóstoles, los viudos vírgenes del maestro.
Los pibes más lúmpenes, los menos instruidos, vienen desde hace veinte años tratando de leer la obra de los Redondos. A veces, una que otra vez, tiran clavados perfectos en la pileta de los símbolos y las interpretaciones de una letra cualquiera de la banda. A Fogwill, en cambio, le llegan tras su muerte los libros de la mala memoria: los que se quedan con el personaje y desprecian, deliberadamente, lo que Fogwill escribió. La Memoria coral editada por Mansalva es el primero de unos cinco o seis que se preparan para este año.
Ser fanático de una banda no es muy bueno. Ser anecdotista de un escritor puede ser bastante peor. Es verdad que el deseo de rockstar que tuvo Fogwill habilita la aparición de libros así. Pero el empuje que tenía, su pasión de lector, pedía otra cosa.
Un apóstol, Sergio Bizzio. Escritor que trabaja de lunes a viernes escribiendo guiones estándar para cine y televisión y los sábados se consagra a la literatura de vanguardia. Dice Bizzio, que nunca tendrá un vicio: “A Fogwill lo vi tomarse rayas del tamaño de una caña de bambú”. En los recitales de los Redondos siempre había razzias. En los libros sobre Fogwill siempre hay bizzios.
Y un anti-apóstol: Fabián Casas. Un amigo que aparentemente se negó a participar de ese libro. Desde acá lo felicitamos.

Novelas

marzo 28, 2014 de

Simón y Virginia empezaron a leer G, de John Berger. Como es un libro que les recomendé y me dicen que les está encantando, la satisfacción es grande para este lector-crítico-guía. Me siento incluso animado a seguir recomendando libros -no a Simón y Virginia, a ellos ya me los “gané”, ahora tengo que conquistar a alguien más, o sentirlos un poco lejos a Simón y Virginia, sentirlos volcados a otras preocupaciones, ya no sumisos a mi talento, y entonces reconquistarlos con otro gesto. Sin querer me metí en el tema que tenemos con mi psicóloga imaginaria. Pero dejemos de lado esa discusión para hablar de Muriel Spark.
“La plenitud de la Señorita Brodie” es una novela de Spark. Según el juicio de algunas revistas británicas de literatura (el juicio o la pesadilla del juicio: el ránking), “La plenitud de la Señorita Brodie” está entre las cien mejores novelas en lengua inglesa. Es excelente, opino yo. Fue llevada al cine además en los ’70. En Argentina la editorial La Bestia Equilátera es la que viene publicando novelas de Spark a ritmo anual, pero esta no forma parte del catálogo. Quizás sus derechos son más caros, porque además de excelente fue muy exitosa. (valor literario 10, valor comercial 8, tendría que decir si esto que escribo fuese un informe de lectura).
La traducción que compré fue publicada por una editorial colombiana, Edecol, también en los ’70. La conseguí en Parque Rivadavia. Me dio vergüenza pagar los tres pesos que valía y compré otro libro más (uno de Silvia Molloy, que ahí lo tengo por ahora). La traducción es muy buena salvo en el título: le pusieron “La primavera de las solteronas”. Injusto.
Una profesora de secundario decide, planifica y ejecuta durante cinco años su proyecto de marcar a fuego las cabezas de seis de sus alumnas, desviándose para eso de cualquier concepto más o menos institucional de educación y usando las clases para hablarles de sus novios, de la guerra, de Mussolini y de los planes de enseñanza que ella detesta: el conservador, el progresista.
En un rato sigo, voy a comer.

De nuevo. Estaba hablando de una pareja de amigos, Simón y Virginia. De mi intención de marcarles un camino de lecturas. Me entretuve, después de comer, en un blog, el de Eterna Cadencia, donde encontré a un viejo compañero de estudios, Juan Terranova, felicitando un texto crítico torpe y presuntuoso de un novelista actual que vive en España, Patricio Pron. Para Juan el texto estaba bueno porque “hacía ruido”, es decir, porque movilizaba a opinar, porque provocaba. Hacer ruido… Opino que Terranova necesita un sonajero, no una novela. Me irrita un poco su manera de escribir, de él y de sus compinches de la revista Paco. Pero son incansables, van a estar siempre provocando porque ese es el proyecto que eligieron.
Retomo otro día. Tengo que parar y hacer un informe de lectura para una editorial.

Chic lit

marzo 26, 2014 de

Peter Pan nunca pisó un potrero,
Kurt Cobain nunca cruzó una canchita,
por eso tenían miedo de pasar los treinta,
no sabían que el fútbol es una crema anti-age.

Pelotear frente al Easy de Paternal: eso es vida.
Desbordes y centros de noche, épica matunga,
cuando hay luna llena los hombres nos desgarramos
pero está todo bien, una semana tomando whisky y se pasa.

Campitos de verano, aire frío de invierno,
la media hora para calentar: ¿existe algo mejor?
Sí, el sexo, pero después del sexo se habla.
Después del fútbol se mira el fuego de la parrilla.

Cinco décadas tiene Luisito Abregú, y es un pibe,
no tiene idea del Barcelona, llega en bicicleta.
Leíto Azulay va a ser papá a los cuarenta y dos
y cómo defiende. El fútbol es una excelente crema anti-age.

Randazzo es otro que está muy joven,
eso porque la Política es la mejor crema anti-age.
Boudou en cambio está destruido,
la Economía envejece más que vivir con una modelo.

Mitología matunga, con luna llena nos desgarramos,
volvemos a casa con miedo, pidiendo que no sea nada,
cagonas locas que nada deje de mantenernos,
que nunca falte el polvo del próximo partido.

10 de marzo (2)

marzo 25, 2014 de

El poema que no te regalé, el mensaje de texto muy perdido
que vos sí escribiste y mandaste,
los intratables que somos, y todo alrededor conspirando
que por qué no nos conocimos en Ramos cuando éramos chicos.
Nadie tiene la culpa ahora, tres mil palabras por día o
tres mil ladrillos encargados para una importante refacción,
nos crece más la barba, se nos adelanta la menstruación
en días o semanas así, de creer que estamos en otra.
Y el poema que no te regalé sigue
queriendo ser escrito. La lluvia de estas semanas
no adelantó gran cosa, del avión desaparecido
al menos se sabe que no llegó a un aeropuerto,
empezaron las clases, en el colectivo los nenes van tramando situaciones, hablan de la señorita de inglés que dice
“put in”, “put on”: el día
arranca como anécdota
de la vida en espiral.

De lo que me acuerdo de Ramos hace veinte años es que el fernet
se ponía de moda.
Una enorme casona en la Segunda Rivadavia,
jardín por todas partes, música de New Order
y esa bebida que un italiano patentó
el año en que Sarmiento escribía el Facundo -esto te lo dije.
Hoy existe gente que va en verano a Brasil
a sacarse una foto en Arpoador exhibiendo
su botella de fernet: a eso llegamos.
Bárbaro por otra parte porque nos ahorrará
pilas de ensayismo barato:
¿qué es lo que somos? Morfeos y Perséfones
juntos unos días (de invierno) tomando el negro trago
acá abajo. Te amé porque hablabas como yo,
te odié porque nos creíamos tan genios,
compartimos tan poco más allá de ese almuerzo tarde
después de ir un domingo a votar y es difícil
que el poema llegue sin silbar una canción de protesta,
poema carcasa del miedo y la tacañería,
romperlo me va a llevar más tiempo que armarlo.
Sí.

Bajan los chicos en la esquina de la librería,
los guardapolvos semiblancos yogur de durazno.
En el oráculo del ocio está escrito:
el poema va a venir en un recreo, sin control,
sin preguntarme qué cosa nos moldeó su desconfianza,
por qué, desde cuándo, en base… uf, lo dije, en base a qué.
Va a venir, punto. Cíclico como una lluvia,
a veces con humor, otras en guardia y queriendo rajarse
(él, el poema, de nosotros dos)
y un día va a estar escrito en el paredón de una fábrica
textil, brevísimo y sin vueltas que darle:
símbolo duro del beso perfecto
que nos dimos cuando se nos olvidó dudar.

Tinta

marzo 24, 2014 de

El 11 de junio de 1982 Osvaldo Ursich fue el doble del Papa Juan Pablo II. En coche bautizado “Papamóvil”, el dibujante se trasladó desde la Nunciatura de Buenos Aires hasta el partido de Morón. De ahí, arriba de un tren especial pero que no ganó ningún apodo para la circunstancia, avanzó cuarenta kilómetros hasta las cercanías de Luján. Después lo subieron a un helicóptero para completar el trayecto a la basílica donde tendría lugar la homilía. Hasta ahí era lo pactado, pero unas horas más tarde, en el mismo helicóptero y en calidad de Papa, Ursich fue llevado al centro porteño y a la mañana siguiente al aeropuerto.

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Quino y las empanadas de la paz

marzo 23, 2014 de

“La principal preocupación de Mafalda hoy sería la estupidez humana”. Lo dijo Quino en el Salón del Libro de París, actualizando así su respuesta a la eterna pregunta de los admiradores. La ocasión ameritaba, sin duda, unas palabras del dibujante sobre cómo sería la Mafalda del siglo XXI. Ya que no va a dibujarla nunca más, al menos una pista.

La ocasión era la entrega, de manos del actual embajador francés en Argentina, de “un reconocimiento que cuando era chiquito me daba envidia”: la Legión de Honor. Ovacionado por mil personas, Quino también respondió a la pregunta sobre qué hay de argentino en Mafalda. “Yo”, acotó. Y se metió a la legión en el bolsillo. Leer el resto de esta entrada »

La tercera orilla

marzo 22, 2014 de

Cuando en la cabeza de un adolescente hay algo que se prepara para estallar, nadie se da cuenta casi hasta que estalla, ¿no? Bueno, eso en la vida, en las películas malas en cambio los adolescentes hablan, protestan y anuncian todo el tiempo que se viene un quilombo. Leer el resto de esta entrada »

Murga

marzo 21, 2014 de

Para la gente que flota en este siglo pero tiene raíces en el anterior, ir al cine es un ritual. Sobre todo en esta época del año: como que el otoño empieza con la primera ida al cine en otoño. Sé que hay gente que obstruyó ese tipo de salidas (“la última fue Titanic” etc) como si hoy el mundo pidiera rituales incompatibles con ese. A veces hablando entiendo por qué se venden tanto algunos libros -Piñero, pongamos. Pero me gusta el cine: cuando estoy solo, es mejor que quedarse en casa chateando; cuando estoy en pareja, es mejor que irse a otro cuarto a chatear.

Largo la temporada esta noche con una que estoy queriendo ver: “La tercera orilla” de Celina Murga, en el entrañablemente kirchnerista Gaumont. Si me gusta como las anteriores de ella, mañana escribo un ensayito sobre sus películas.

Fruta

marzo 19, 2014 de

 

A veces los jóvenes necesitan ayuda. Terapéutica ni hablar, pero sobre todo material. Jóvenes, por ejemplo, que tuvieron que hacer todo solos, trabajando desde la secundaria a la par de la secundaria, para asegurarse esos mínimos billetes que los padres no les pasaban. Con su esfuerzo se labraron un carácter, una actitud; lo que ganaron fue, también, el montón de defectos del que se hace a sí mismo: inevitables. El tema es que a veces esos jóvenes tienen, como es el caso de Daniela, un padre o una madre en situación de fenomenal bienestar. Un padre o una madre viudos o divorciados, viviendo en una casa enorme y millonaria, heredada de rudos inmigrantes, una vida de librepensadores entre comidas exóticas y discos de etnojazz. Mientras que Daniela busca casa para ella y sus hijitos, y no la tiene nada fácil. A veces los jóvenes, que nunca pidieron ni recibieron ayuda, con todos los defectos del que se hace a sí mismo y demás, tienen hijos, y uno piensa que los padres de esa juventud, que la madre de Daniela en este caso, podría ayudar en serio. Leer el resto de esta entrada »

Los claros mandan

marzo 13, 2014 de

En la novena de Platense éramos muchos, pero casi todos querían ser Maradona. Así que sólo los defensores teníamos el puesto asegurado. Eso influía en nuestro cotidiano: los de atrás nos sentíamos algo así como trabajadores de planta, hablábamos como trabajadores de planta. La delantera es picardía y pesadillas de inconstancia; el mediocampo es lo mejor: lucha, insidia y creación. La defensa tiene sus ventajas: el piso no se mueve, la ropa no desaparece de los lockers, el colectivo que te lleva al entrenamiento no se atrasa.

Debe haber sido algo de pánico ante esa sensación de vida hecha ya a los catorce, un rechazo al bienestar escandinavo del defensor, lo que me hizo dejar el club después de escuchar, y aceptar, el proyecto más delirante del fútbol. Leer el resto de esta entrada »


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