En próximos días voy a estar en Porto Alegre, invitado para leer unos poemas y dictar un cursito sobre Roberto Bolaño en el marco del Festival de Literatura de esa ciudad. Voy por cortesía del agitador gaúcho Fernando Ramos, fazendeiro de Jornal Vaia y organizador del Festival en cuestao. Vamos con mi vecino César Aira, o sea que se puede decir: Flores en Porto Alegre.
Hace dos años visité esa ciudad y escribí un cuento, “Distanciamiento”, que está inédito y es un cuento muy triste sobre un tipo que no se quiere separar y repite, repite, repite escenas. Este año voy a leer unos poemas, algunos traducidos al portugués y otros no. Uno de los que voy a leer es este “Flores en el aeropuerto” que pego abajo. La autora de la guapa versión (más abajo) es la escritora portuguesa Alexandra Lucas Coelho. Es el poema que cierra un libro llamado Golpes de kriss.
Flores en el aeropuerto
En un escritorio trabajan
todas las comas del mundo – no las busques
en el aire al borde de la respiración.
Donde hubo paciencia no pidas pausas.
Esto es un ramo. Esto está dentro de un ramo.
Nunca en otra ciudad
entró a una florería el que al lado tuyo
renuncia a distinguir cualidades.
Si te llegó aquel bouquet
que te mandé en el día de tu cumpleaños
habrás leído la nota.
En francés tuvo sentido volver a disculparse.
No me importa que tus defectos también se agolpen.
Sé del catalán que sedujo a la encargada de un hostel
hablando mal de vos.
Yo hace mucho que te conozco.
Noches en que no ignoré la paja
puedo separarlas del trigo.
Sólo no pidas que la venganza me parezca
un medio de comunicación. El tiempo pasó.
Noches de escribir. Noches de paja.
Puedo separarlas de un hall de aeropuerto.
Ya decirle abnegación a esa paciencia
sería un engaño: sólo escolaricé a mi egoísmo.
Hice una balsa a golpes de mí mismo.
Visto entre aviones el esfuerzo se diluye.
Ahora me callo, no paro de hablar. O podés
mirarlo así: empecé a esperarte.
* * *
Flores no aeroporto (trad. Alexandra Lucas Coelho)
Num escritório trabalham
todas as vírgulas do mundo — não as busques
no ar à beira da respiração.
Onde houve paciência não peças pausas.
Isto é um ramo. Isto está dentro de um ramo.
Nunca em outra cidade
entrou numa florista aquele que a teu lado
renuncia a distinguir qualidades.
Se te chegou aquele buquê
que mandei no dia do teu aniversário
terás lido o cartão.
Em francês fez sentido voltar a pedir desculpa.
Não me importa que os teus defeitos também se acumulem.
Sei do catalão que seduziu a responsável de um hostel
falando mal de ti.
Eu há muito que te conheço.
Noites em que não ignorei o joio
posso separá-las do trigo.
Só não peças que a vingança me pareça
um meio de comunicação. O tempo passou.
Noites de escrever. Noites de joio.
Posso separá-las de um hall de aeroporto.
Já chamar abnegação a essa paciência
seria um engano: só escolarizei o meu egoísmo.
Fiz uma jangada com golpes de mim mesmo.
Visto entre aviões o esforço dilui-se.
Agora calo-me, não paro de falar. Ou podes
vê-lo assim: comecei a esperar-te.
* * *