La gente habla de los cocineros,
dicen que son perversos.
Yo si es por ver, vi mezclar huevo batido
con la escupida de los primeros mates y salió un omelette
que el cliente agradeció. La gente ignora
las soluciones ante la crisis. No había finas hierbas
esa noche en la bruta ciudad.
Pero la gente habla de los cocineros,
dicen que son artistas.
Yo sé que el ingrediente exacto
si no está a mano no lo usan,
si está a un metro, todavía envuelto en su lujoso papel,
elijen la mayonesa. La gente viene por ellos
y a los demás, literalmente nos sumergen.
De los bacheros no se habla.
No hay leyendas urbanas.
Todos los platos son de autor
menos los lavados.
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