Archive for 27 abril 2010

José Ángel Cuevas | Serey llora por Santiago

abril 27, 2010

Para los románticos alemanes si había un libro más importante que otros, era el de la naturaleza. Incluso Goethe, nada romántico, buscó en el arte el ideal de un reposo cercano a cierto modo de lo natural. De Goethe es la noción de que al mundo lo mueven dos fuerzas distintas: las neptúnicas y las volcánicas. Volcánico es lo que avanza a los golpes, dinámico, siempre cambiante e inestable; neptúnica, en cambio, es la fuerza estable y lenta, de largos procesos, que permanentemente avanza y se retira. La tierra, capitalista, es volcánica; otra cosa para Goethe era el mar.
Pepe Cuevas (Santiago de Chile, 1944) es un Neptuno de la urbe. Que en su cortometraje Serey llora por Santiago imagina a un hombre obligado a contemplar el mar. Un mar que no le dice nada (bueno). La poesía chilena está llena de “maretenientes”, pero ése no parece ser problema. El problema es que el hombre no puede volver a la ciudad.

Pepe Cuevas leerá poemas el jueves 29 en CC Pachamama (Argañarás 22, V.Crespo) a las 21.30 junto a Paula Peyseré y Elizabeth Neyra entre otros.

Su corto Serey llora por Santiago (1999) puede verse en Youtube:

Parte 1.
Parte 2.
Parte 3.

El futuro

abril 21, 2010

Veo el futuro. Los hijos de una clase refundan la nación. Otra clase se estanca, no produce hijos. Quedan atrás estos años, ya nadie los mira con desprecio. Sus hijos se educaron, superaron la miseria, la humillación. Superaron también lo que a sus padres les llevó la vida.
Una clase se pierde, desaparece con sus gustos y sus banalidades. Se jubilan sin hijos los frívolos e inseguros. Ya ni hablan de la ciudad. Otra clase arremete, rehace todo. Abraza lo mejor de eso que hasta entonces ignoraba. Es seria. Produce algo nuevo.
El futuro es una cultura que durante siglos vivió sin salida al mar, y que se encuentra con otra, la más aventurera, la rodeada de mar, la que desparramó por el mundo sus hábitos, la que robó y dispersó la belleza del mundo.
El futuro es: Bolivia + Inglaterra. Su lugar es el oeste de la ciudad.

Pablo Katchadjian | El Aleph engordado (fragm.)

abril 19, 2010

La candente y húmeda mañana de febrero en que Beatriz Viterbo finalmente murió, después de una imperiosa y extensa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo ni tampoco al abandono y la indiferencia, noté que las horribles carteleras de fierro y plástico de la Plaza Constitución, junto a la boca del subterráneo, habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios mentolados; o sí, sé o supe cuáles, pero recuerdo haberme esforzado por despreciar el sonido irritante de la marca; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella, Beatriz, y que ese cambio era el primero de una serie infinita de cambios que acabarían por destruirme también a mí.

*

Me miró con arrogancia y leyó con sonora satisfacción:
He visto, como el griego, las urbes de los hombres divertidos,
los trabajos, los días de varia luz, el hambre y el lamido;
no corrijo los hechos, no falseo los nombres, escribo,
pero el
voyage que narro, es… autour de ma chambre, amigo.
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