Archive for 31 agosto 2010

Metaleras

agosto 31, 2010

Soy de los últimos que tuvieron hijos antes de tener internet. En el 2000, con veintisiete años, mandé mi primer email desde un monolito que parecía una instalación artística clavada al piso en el hall de un cine. El dueño del cine, el día que lo cerró, debe haberse acordado de esa máquina que un poco lo distinguía o le daba humos y terminó devorándoselo. Creo que pasaron cinco años para tener conexión desde casa. En el medio usé la conexión y los buscadores desde una biblioteca de la universidad, o yendo a locutorios. Hasta los treinta mandé y recibí ante todo mensajes de puño y letra. Guardo cartas de amor y amistad en un cajón que hace casi diez años que no abría. Hoy, por influencia de un mail que recibí, se me ocurrió abrirlo. Fue mucho, y fuerte es poco. Tenía que hacer un trabajo este fin de semana pero llegué a un acuerdo con la competencia: lo hacemos mitad y mitad. Así me quedaba tiempo para emocionarme con las cartas.

Pude comprobar que busqué estar cerca de mujeres muy locas. Todas genias y loquísimas, y muy amigas de expresarse al filo. No sé cómo hacían, en qué rincón de sus casas se sentaban y le daban al air guitar con las emociones. Todas muy metaleras en esto, aunque en el común de los hábitos fueran más punks o más darks. Trepanadoras de cabezas, la de cada una, la mía. Cada vez que D. anticipaba un “la expresión de mis sentimientos te parecerá cursi”, uy con lo que venía después. Todavía no aprendí a escribir ni con la mitad de esas imágenes.

En la era del puño y letra, última etapa de la edad de metal, no había vuelta atrás. Una vez que empezabas una oración había que seguirla. De repente una tachadura, en caso extremo tirar la hoja y empezar otra, aunque en general no se llegaba a tanto. Por eso, en la obligación de seguir al frente, salían las delicias y los imprevistos. R. escribe: “últimamente pensé mucho en mi estado mental” (últimamente = últimos diez segundos de escritura desenfrenada). También salía mucho comentario del momento, cosas tipo “mientras te escribo estoy haciendo tal cosa” que para mí tienen un valor documental impresionante. M. cuenta que mientras ponía a calentar la pava para el mate en otra hornalla ponía una cacerola y adentro la pluma para ablandarla –la pluma que usaba también para dibujar–. Había fábricas de Rotring en la era del puño y letra, ¿habrá todavía?

Veo el futuro. En el futuro las personas van a darlo todo por dejar una marca. En laboratorios clandestinos alguien va a invertir millones para hacer una lapicera. Con un decilitro de tinta se producirá un momentáneo Proust. Bajo un sol regulado por dos mil aeronaves calóricas, una mujer será durante toda una mañana América Scarfó.

* * *

 

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Entre Pynchon y Capusotto

agosto 25, 2010

pyn

Estoy leyendo Vineland, la cuarta novela de Thomas Pynchon. Llegó a mis manos este domingo por 30 pesos + un libro de Edgardo Cozarinski a cambio. Es la edición española del ’91 (la novela apareció en inglés un año antes). Me la cambió la mujer del Parque Rivadavia que tiene un puesto especializado en libros infantiles y un buen stock de novedades de la narrativa universal. Vineland no es una novedad como sí lo es Contraluz, la última que se tradujo de este autor, y que se ofrece en librerías a 140. Vineland es lo contrario a una novedad: es una novela familiar.

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Tigresa

agosto 23, 2010

Una tigresa de uñas negras y ojos color miel,
una mujer, una belleza que
refregando todo el oro marrón de su piel contra mi piel
me chantó que el mal es cool y el bien, cruel.

Mientras las mechas de esa diosa parecían volar
ella me hablaba de su vida antes y después.
Le importaba la política y, desde 2016,
sólo le importa la moda y los deejays.

Estudió teatro con Bartís, actuó con Audivert,
con unos hombres fue feliz, con otros fue mujer.
Tuvo mucho odio en el corazón, repartió todo su amor,
regaló mucho placer, mucho dolor.

Pero a la vez me dijo “pronto todo va a cambiar
y voy a ser la que siempre quise inventando un lugar.
donde la naturaleza y el ser vivan siempre en comunión,
la tigresa con más fuerza que el león”.

Sus garras de felina me tocaron el corazón
pero su speech de chiquilina resultó un bajón.
Fui a poner en mi guitarra un lamento, enseguida amaneció,
¡menos mal que siempre tengo mi instrumento!

 

 

Uma tigresa de unhas negras e íris cor de mel
uma mulher, uma beleza que me aconteceu
esfregando a pele de ouro marrom do seu corpo contra o meu
me falou que o mal é bom e o bem cruel
Enquanto os pelos dessa deusa tremem ao vento ateu
ela me conta com certeza tudo o que viveu
que gostava de política em mil novecentos e sessenta e seis
e hoje dança no frenetic dancin’ days
ela me conta que era atriz e trabalhou no hair
com alguns homens foi feliz, com outros foi mulher
que tem muito ódio no coração, que tem dado muito amor
e espalhado muito prazer e muita dor
Mas ela ao mesmo tempo diz que tudo vai mudar
porque ela vai ser o que quis inventando um lugar
onde a gente e a natureza feliz
vivam sempre em comunhão
e a tigresa possa mais do que o leão
As garras da felina me marcaram o coração
mas as besteiras de menina que ela disse, não
e eu corri pro violão, num lamento, e a manhã nasceu azul
como é bom poder tocar um instrumento

Cuidarte y ayudarte

agosto 20, 2010

Cuidarte y ayudarte no es que sean cosas distintas, es que con vos son opuestas. La situación es sin salida: el gualicho se acabó.
La situación es sin salida, también, este año, para el festival Salida al mar; en 2011 vuelve con su séptima edición.
Eliminé una docena de comentarios que llegaban al post anterior. Eliminé los que llegaban anónimos, con nicks de un solo día, desde casillas de correo inventadas ad hoc. Hubo uno que se mostraba muy informado y me acusó de mendigarles libros a las editoriales para el festival de poesía. Este tipo no sólo acusó desde el anonimato, con email fraguado en el día, si hasta eligió usar el nick de un poeta muy conocido en los blogs. Todos los editores que vinieron a vender libros a Salida al Mar en todas sus ediciones se llevaron el 100% de lo que vendieron y nadie les mangueó un libro. A los que fueron invitados a venir y no querían o no podían, se les ofreció exhibir sus libros en una mesa común y el organizador del festival (yo) se quedó con el 40%, o sea lo mismo que llevándolos a una librería. Y me tomé un whisky o pagué un hotel para un invitado, según el monto y la ocasión. El soretín anónimo que habló de mendigar tiene tanta información como huevos para firmarla; borré ese mensaje y todos los que mandes en el futuro, eso hasta que te hagas hombre. Pero primero hacete niño y andá a busca a tu mamá y a tu papá que te digan cómo te llamás.
Comentarios barderos firmados con nombre o seudónimo reconocible van a seguir pasando, como el del amigo Sandro Peralta que no sé quién es pero dice que mi poesía es una mierda y se me pasó el cuarto de hora. Una observación estratégica, Sandro: si para bardear tenés que cambiar el eje del debate -nadie había hablado de mi poesía- es como que tácitamente me das la razón en el tema que discutimos. Por lo demás, te cuento que para lo único que se me pasó el cuarto de hora es para entregar el orto como herramienta de seducción.

Distribuir poesía

agosto 17, 2010

Desapareció la mesa de poesía a la entrada de la Librería Hernández. En Zivals se recortó el espacio que le daban hasta el año pasado. Dos cosas respecto de los libros de poesía en Buenos Aires: en los últimos años se editaron muchos; en librerías se venden muy poco, cada vez menos. Entre estas dos cosas podría haber una relación.
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