Una casa junto al tren Sarmiento

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En 2009 floreció un discurso que habrá que ver cómo se desarrolla ahora, que estamos a punto de pasar a otra década. Es el discurso deslegitimador de la militancia joven kirchnerista. Su planteo básico es que la del FPV no es militancia sino mercenarismo. La línea que más se escribe dice que los jóvenes kirchneristas pudieron comprarse en dos años un departamento en un edificio vigilado gracias a sus tareas rentadas por el gobierno. Por ejemplo haciendo un blog. Un blog como quien firma un contrato de alquiler previo a la escritura de la casa. Esa es la idea que sostienen, entre otros, Esteban Schmidt, Quintín, Maxi Tomas, desde la Rolling Stones y Perfil. Entre muchos otros.

Yo quiero levantar una casa nueva pero me arreglo por ahora con la que tengo; antes quiero levantar al tren. No conozco ningún ingeniero ferroviario, pero es una idea que me ronda la cabeza hace tiempo: me pregunto si en vez de soterrar el tren Sarmiento no es posible elevarlo. A criterio de un lego en ingeniería como yo, el soterramiento parece una solución más cara. Pero ante todo es una cuestión histórica y estética -voy por partes y al revés: que la ciudad tenga más viaductos ferroviarios como los que embellecen a Berlín, a Belo Horizonte; y que la ciudad exhiba bien alto una parte de su historia que tiene su orgullo. No hay ninguna razón para felpudear el tren: es hermoso, es práctico, es parte de la ciudad. ¿Por qué se habla de soterrar? Pareciera que sólo porque es la primera idea que viene a la cabeza, la “moderna”.

Con viaductos ferroviarios obviamente se acaba por igual con el problema de los pasoaniveles: los accidentes, las barreras bajas durante veinte minutos, las colas de tránsito. Además, acá en Flores hay casas históricas emplazadas a cinco metros de las vías, y hasta menos; cavar para soterrar implicaría voltearlas o poner en riesgo la estructura edilicia. Son casas viejas, no tienen vigilancia ni balcones para blogueros K.. ¡nos gustan a todos! Una de las casas, por ejemplo, según David Viñas en su novela Prontuario es la casa no remodelada más antigua de Buenos Aires. Está a siete, ocho metros de la vía.

Pienso que el tren Sarmiento se podría soterrar hasta Caballito, y ahí se ganan dos kilómetros para hacer edificios y tal, en la zona más cara. Y que de Flores hasta Villa Luro se lo levante y se lo exhiba con orgullo, sobre viaductos donde las nuevas generaciones dejen sus graffitis y armen sus bares y espacios. Llegando a Liniers podría soterrarse otro tramo, más o menos desde la calle Yrigoyen, donde el terreno ferroviario se hace mucho más ancho: ahí, un parque, el Parque Rubén Darío, y en las instalaciones de los viejos Talleres Liniers, entre la vía y la cancha de Velez, integrados a ese parque una escuela secundaria, un mercado…

Feliz Año Nuevo. En serio.

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2 comentarios to “Una casa junto al tren Sarmiento”

  1. FedericoR Says:

    ¡Por un fin de año urbanista!
    Felicidades, Christian.

  2. denapoli Says:

    gracias Federico! abrazo

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