Archive for 2 noviembre 2011

Elvira Hernández

noviembre 2, 2011

Invitada de esta octava edición, estará leyendo el 11 de noviembre a las 18 hs en la terraza del Malba y nuevamente el día 12 en el cierre del festival, en el Teatro Mandril.

Elvira Hernández nació en el puerto minero de Lebu, sur de Chile, en 1951. Parte de su niñez la vivió en la ciudad de Chillán. En 1962 se mudó a Santiago.
Formaría parte de la llamada “generación del mimeógrafo”, de poetas que en los ’80 hicieron circular sus escritos por ese mecanismo. Así es como se conoció su libro La bandera de Chile, que diez años después de aparecido en pequeñas tiradas, en 1991, tuvo su edición en Buenos Aires en el sello de Mangieri, Tierra Firme.

María Teresa Adriasola, tal vez Elvira por lo arcaico. El Hernández lo adopté de una familia (more…)

Roberto Appratto

noviembre 2, 2011

Entre los invitados de esta octava edición, el sábado 12 de noviembre en Teatro Mandril estará leyendo Roberto Appratto, que nació en Montevideo en 1950. Hasta hace muy poco daba clases de literatura en secundarios y terciarios de la capital uruguaya.  Si te lo cruzás por la calle, no da 60 años. Mucho menos da jubilado. Dicen que tiene la manía de entrar a los cafés silbando canciones, y que usa con éxito el silbido como materia para abrir conversación. Su apellido es con dos p y dos t, así lo recalca un sitio web creado para unir a todos los Appratto del mundo.


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Mirta Rosenberg

noviembre 2, 2011

Mirta Rosenberg nació en Rosario, Santa Fe, el 7 de octubre de 1951. Hace ya algunos años que vive en Buenos Aires. Es traductora del inglés y del francés; es una traductora irremplazable, habría que agregar, si se me permite el oxímoron. Son muchos los poetas de lengua inglesa que Mirta versionó en español, entre ellos Auden, Mansfield, Derek Walcott, Marianne Moore, Hilda Doolittle, James Laughlin, Seamus Heaney. También hizo junto con Daniel Samoilovich la traducción del Henry IV de Shakespeare. Y de distintas novelas, artículos, ensayos, relatos. Para algunas camadas de lectores de poesía en Argentina, esa parte de su trabajo que es llevar a nuestra lengua, movida por la propia voluntad, obras de poetas europeos y norteamericanos contemporáneos y no tanto, se traduce en la grata costumbre de abrir cada tres o cuatro meses, desde hace años, la revista Diario de poesía y buscar qué poeta tradujo Mirta.

Su primer libro de poesía es Pasajes, y apareció en 1984. Le siguieron  Madam (1988); Teoría sentimental (1994); El arte de perder (1998). Estos cuatro libros, hoy agotadas sus primeras ediciones, conforman el grueso de la obra reunida de Rosenberg que apareció en 2007, con título El árbol de las palabras.  Ahí también se incluyen poemas de dos libros por venir, uno titulado Bestiario íntimo y otro Observaciones concretas. 

foto: Valentina Rebasa

Mirta Rosenberg integra el consejo de redacción de Diario de poesía. Durante el período 2001-2004 coordinó un ciclo dedicado a la traducción, Los traidores; eran encuentros mensuales donde se invitaba a los asistentes a leer frente al público su/s traduccion/es de poemas y a comentarlas.

El jueves 10 de noviembre, a las 19.30 hs, en el auditorio del Malba, Mirta leerá parte de su trabajo, en el marco de esta octava edición de Salida al Mar.

Siguen dos poemas del Bestiario íntimo, libro que en su conjunto permanece inédito; el primero de estos poemas apareció en La Nación en noviembre de 2007, el segundo fue anticipado en El árbol de las palabras.

Bestiario íntimo

Si alguien querría ser una tortuga
sería yo:
hacer de una sección cónica
mi propia sede prehistórica
alojada en la espina dorsal.

Ser tortuga
tiene algo de ideal:
desde joven luce arrugas
y en sentido literal
se hace mayor con los años
-a más edad
más tamaño.
Post-matrimonial,
sin lazos familiares
después de desovar,
igual a todas y cada una,
naturalmente hija de la luna,
sin embargo
no hay cisma
entre ella misma y sus lares.

Entre tantos avatares,
para mí
que estoy en mí
-puro apremio sin molicie-,
poco cuenta que sea lenta
su marcha en la superficie:
eso
me haría durar
y capaz de entrar al mar,
-que cubre dos tercios del mundo-
sabiendo que si me hundo
gano velocidad.

* * *

Gato en retrato

Se pierde el momento
de empezar
se empieza
en cualquier lado: aunque
se pierda
el gato
está ganado. Y no se espera.

Ni siquiera
el gato espera al gato.

El gato es solo
y eso le permite
inventarse
sus pasiones. Su riesgo
es saber
y de antemano
que nadie lo querrá
como querría.
Y ésta:
“Gato en el mundo,
poco profundo”,
su sentencia.

Siendo leve,
el gato es. Se sueña
con gatos cuando uno
se sale de sí mismo. El gato
rara vez
cabe en el gato.

Está
autorizado al equilibrio
y condenado
por lo mismo
a sitios relativos:
sube
y no asciende, baja
y no se hunde.

El único lugar del gato
es donde
el gato estuvo.

Según
mi amiga,
en Roma
hay siempre el mismo
gato.
Se renuevan
sin embargo
los gatos de París. Y hay
más de uno siempre a un tris
de ser feliz
aquí.

El aquí
es el conflicto del gato.
De donde mira
ve
que el mundo gira
y se marea. Gato mareado,
gato agotado. Lo pierde
lo relativo
y ni lo salva
saber que está ganado
aunque perdido.

José Carlos Yrigoyen

noviembre 2, 2011

José Carlos Yrigoyen nació en Miraflores, Lima, Perú, en 1976. Ésta será su primera visita a Buenos Aires. Yrigoyen, que es un referente en la poesía peruana de las últimas décadas, publicó cinco libros de poesía: El libro de las moscas (1997), El libro de las señales (1999) Lesley Gore en el Infierno (2003), Los días y las noches de José Carlos Yrigoyen (2005) y Horoskop (2007). El último fue publicado en México.

Y ha escrito también una crónica: Breve historia del fútbol de Indonesia (2009), editada en Lima por el sello Estruendomudo. Y un libro documental junto a Carlos Torres Rotondo, Poesía en rock. Una historia oral 1966-1991. Actualmente prepara un diccionario de poetas peruanos de los años 90.


José estará leyendo en el auditorio del Malba el 10 de noviembre a las 19, y en cierre del festival el 12, en Teatro Mandril. Siguen dos poemas suyos.
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Gabriela Saccone

noviembre 2, 2011

Tiene que volver la fe en las solapas, en las contratapas. Porque también las hay claras, honestas, pensadas. Como ésta que aparece en Medio cumpleaños, primer libro de Gabriela Saccone, edición de EMR, y que en un momento dice: “El patetismo como condición de posibilidad de la poesía, y el deseo como condición de quiebre del patetismo”.

Contratapa que es una orientación, me parece, muy ajustada para entrar a esos poemas. Poemas que se publicaron en el 2000, y siguen siendo el único libro de Saccone aparecido en una editorial. Salió en un momento en que todo lo que venía de Rosario en forma de poesía era admirado o vilipendiado de lleno y antes de leer. Y quizás porque Gabriela Saccone no cultivó, a diferencia de sus colegas rosarinos de generación, la crítica literaria, sus poemas obtuvieron ese don de no acarrear prejuicios en forma automática, ni positivos ni negativos.

En parte pasaron desapercibidos.

Como si se le hiciera caso a su título: un medio cumpleaños no es algo para celebrar.

Injustamente, porque Medio cumpleaños es extraordinario.

Aunque también hay que decir que esos poemas de GS (Rosario, 1961) ganaron lectores individuales, de juicio propio, incrédulos a la opinión en bloque. Acá y allá. Esos y otros poemas, pocos, que fueron apareciendo en revistas y antologías. Para el que esto escribe, fue justamente una revista, unos años atrás, la que llevó a buscar el libro y leer ese link con la poesía de los ’00 que más le gusta.

Gabriela Saccone estará leyendo el 11 de noviembre junto con Elvira Hernández y el mexicano Óscar de Pablo. El marco es este festival donde -ahora que el último grito de la literatura es hablar mal de los festivales- aclaramos: nadie viene a hablar de literatura del yo & del ello & del show de lo bello, sino a leer poesía ante una audiencia, tal como se viene haciendo, por lo menos, desde los tiempos de Arnaut.

Cerrando esta notita de difusión, ahora sí unos poemas de Gabriela Saccone. Unos inéditos.


* * *

El pianista mira
el vacío de los tonos y va
hasta la fantasía del semitono.
Y puede hacerlo.
Yo estoy, Júpiter,
mirándote,
y un portazo te hace temblar
en el cielo.

* * *

Trujillo Camacho vino de Pocitos
y terminó en barrio Las Flores
entre la media res que gotea sangre
y la cortina del salón de ventas.
Es carnicero y panadero;
alimenta al pimpollo con restos de facturas.
Pimienta, la mujer, pesa 130 Kg.
cuida el negocio y es
en la nube de polvo seco
patrona de su edén.

* * *

Acá están los que caminan
el borde del arroyo Ludueña
como quien pasea
a la sombra de eucaliptos
y sonríe a unas niñas con peinetón.
Pero no confundamos hombres
con chanchos.
Nutridos con desechos
del hospital municipal,
muestran, señores del deseo,
el rosado brillante de sus carnes
que no alcanza, no alcanza,
no alcanza para todos.

* * *

Por lástima a tus ojos de borracho
y a tu felicidad por encontrar a Elena,
acepté tus besos y tu choza,
los enormes brazos de tu madre
palmeando a mis hijos.
Acepté revolver basura
y montarme a tu carro.
Héctor, por mi vida sin rumbo,
no vuelvas a beber.

Federico Reggiani

noviembre 2, 2011
Nació en La Plata en 1969. Ahí vive, ahí trabaja, ahí cría hijos, “ahí, muy probablemente, me voy a morir. No es un canto a la patria chica sino una mezcla de resignación y calma”.
En estos años nos había acostumbrado a sus artículos de los viernes en la web http://hablandodelasunto.com.ar/ , que podían ser notas sobre historieta, novelas, poesía. Ahora se tomó vacaciones.
Publicó dos libros de historieta: Autobiógrafo, con Fran López, y Dos Estaciones, con Rodrigo Terranova. También hizo historietas para la revista Fierro: Vitamina Potencia y Tristeza, con Angel Mosquito, y Patria, con Kraneo. “Hacer historietas es suficientemente distinto de escribir poesía como para que la mención sea un poco impertinente”.
En los ’90 hizo aquel fanzine que ningún agitador del rubro (fanzines, digo) pudo haber ignorado: El Mogolejito.

Fotografía: Fran López

No publicó nunca un libro de poesía. Una vez mencionaron un poema suyo en un concurso, “lo que me hizo pensar que más o menos estaba en estandard”.  En los últimos años, quien esto escribe siguió de cerca las notas de Reggiani y notó que había mucho de poesía en sus opiniones sobre la historieta; se imponía la sospecha de que el hombre guarda más de un poema en su PC.
El 12 de noviembre en Teatro Mandril, a las 20 hs, Federico Reggiani estará leyendo, parece que por primera vez en mucho tiempo, algo de lo que escribió y nadie -hasta ahora- dibujó. No lo acompañan en esta parada ni Rodrigo Terranova ni Ángel Mosquito. Quizás lea parte de su poema largo “Isabel”, del que pegamos a continuación un fragmento, o poemas cortos como “La pampa tiene”, que sigue después.

Isabel (fragmento)

¿Yo soy aquel que ayer nomás decía
“Isabel”, “la Isabel” o “Isabelita”?
¿Puedo decir acaso
“mi corazón palpita
cuando escucho tu nombre”?
¿Existió Lopez Rega?
Daría por saber un buen pedazo
media libra de carne
por tener un recuerdo
la certeza de algo que me venga
exactamente del setenta y cinco.
¿Te recuerdo, Isabel, o sólo tengo
la certeza en un libro?
¿Me acuerdo o te leí? ¡Oh, Isabelita!
Tu cara triangular, tu pelo en alto:
esa torre de pelo inalcanzable
de perfecto peinado
tiene que haber marcado
en el setenta y cinco, cinco años,
al nene que miraba
en la televisión tanta hermosura.
Si es que efectivamente tu peinado
le viene a mi memoria de aquel tiempo,
no es injerto leído en el futuro
de aquel nene pasado
y si era una hermosura
tu cara y tu peluca que se eleva
al cielo inalcanzable de la historia.
Todo es recuerdo ajeno:
mi hermano me asegura
que te vio, Isabelita, en un discurso
cadena nacional, setenta y cinco,
terminar, saludar, excelentísima
y al punto retomar tras dar oídos
a un consejo del mago Lopecito
con otras frases de tu voz aguda.
¿Era aguda tu voz a mis oídos?
¿Escucha un nene igual que sus mayores,
o que el nene mayor?
¿Dijo la ciencia algo sobre el tópico
del tono en que percibe una orejita?
Si es igual la orejita que la oreja
y si tu voz que oigo desde España
es igual a tu voz de Presidenta,
tu voz excelentísima,
tu voz hablada en el setenta y cinco
si eso no ha cambiado
podría yo tener tu voz oída.
“La marca de la voz de Isabelita
guardada en la memoria.”
Suena maravilloso:
maravillosa música
que llevo en mis oídos,
música de mentira
mentira de la mentira y del deseo,
que a duras penas puedo
asegurar que tenga
recuerdo de la voz contemporánea
voz española
opinada y leída
y oída con los ojos como todo.

La pampa tiene

“Baobab”, se sabe, es una trampa.
Cuando uno aprende
que hay palabras y frases que dan vuelta
(como Neuquén y Menem)
y le ha dado al Abad el arroz suficiente
viene del lugar de la mente en que lo habíamos enterrado
el baobab.
Hay un libro
construido para las pesadillas,
o construido para que las pesadillas ocurran.
Incluye una víbora con forma de sombrero,
un borracho,
y esos planetitas que pueden recorrerse
en dos o tres patadas.
Lo peor, lo que informa las pesadillas más insidiosas
es un planeta cubierto por las raíces de tres árboles.
Raíces que lo cubren.
Simétricos, los árboles, pero no.
Porque “baobab” hace trampa:
se traba en el medio y te deja,
en el medio, atrancado.
Para colmo de males,
“para que su horror sea perfecto”
todos supimos siempre que los baobabs no existen.
Exóticos y falsos, los dibujos
que adornaban el Libro
son dibujos de un ombú (que es uno y es tres).
Un ombú, como el que tiene la Pampa:
dispuesto a ahogarnos.

Ernesto Carrión

noviembre 2, 2011

Por primera vez el festival Salida al Mar cuenta con la presencia de  poetas ecuatorianos. Uno ya  lo presentamos: es el quiteño Fernando Escobar Páez. Ahora es el turno de Ernesto Carrión, oriundo de Guayaquil y nacido en 1977. Poeta, novelista, docente y crítico literario. Su libro La muerte de Caín ha sido saludado por la prensa de su país como uno de los acontecimientos literarios más notables del último tiempo. En ese volumen se recoge un cuarteto de poemarios que atraviesan toda su producción, como  El Libro de la Desobediencia, 2002; Carni vale, Premio Nacional de Literatura “César Dávila Andrade”, 2002; Labor del Extraviado, 2005 y La Bestia Vencida (inédito).

Ha obtenido importantes premios en su país y en el exterior (como el Premio de Poesía de Medellín en 2007) y  poemas suyos han sido incluidos en antologías que recogen las voces actuales de su país y el continente.

Su llegada a Salida al Mar nos llena de expectativa y ganas de conocer más sobre la realidad poética actual de Ecuador a través de sus palabras.

(13)

Sé de un sitio donde podemos comenzar sobre caminos viejos.

Donde el viento aún se desprende hacia otros vientos.
Y restos de cenizas nos son dados
como un rastro que sólo puede conducir a la humildad.

Donde la risa ha inventado los harapos.
Y ágil el dolor gana memoria.

Donde hacemos nuestro abrazo como luz: tibiando la humedad,
formando sombras.
Y donde nadie se desnuda sin esperanzas.

Sé de un sitio en el que alrededor de la fe,
la desesperación abre sus tiendas.
Donde aún todo reposa con temor a perderse.

Y donde nadie olvida
que el tiempo es una caravana de gitanos
que mueven sus panderetas
aunque el sol, allí arriba, arda como una brújula en la mano.

Aquí les dejamos, además, un video de su lectura hace unos años en el hermano festival chileno Poquita Fe.

Fernando Aíta

noviembre 2, 2011

Fernando Aíta nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en diciembre de 1975. Es autor del libro Épica chusma, editado en 2007. Un segundo libro, Lengua extranjera, está al salir.

Participa en diversos proyectos colectivos, empezando por el Club Pachamama donde los organizadores del festival lo conocimos. También agita una red de fotógrafos amateurs, Cámara flashera; la publicación electrónica Ñiusleter; el blog GraFiTi-escritos en la calle; y la página de crónicas futboleras del Nacional B, Un golazo, entre otros.

Épica chusma, su primer libro, además de tener un título hermoso es honestamente de barrio, y eso ya lo hace diferente al grueso de la literatura barrial. Hay borrachos que se hacen los policías, guachines calzados, teens facilonas, todos esos elementos de la estética suburbuna, y hay alguien que escribe y sabe quién es.

Fernando Aíta estará leyendo el 12 de noviembre en Teatro Mandril, en el marco del Salida al Mar, poemas de ese primer libro suyo y del aún inédito Lengua extranjera. Siguen algunos textos.

Ey, tícher

¿Qué palabras conocen in English?
Shopin. Yes, ¿cómo? La pley. Yes,
es una marca. Supermán. Good,
Cíber. Polís. ¿Qué más? Cartún. Ok.
Bueno, please, busquen five, así, five
para la próxima: cuando coman
miren los paquetes,
cuando miren los diarios, la TV…
Attention. ¿Qué? The end?
Bien, seguimos,
no, tomorrow no,
pasado, bye bye,
no se olviden las palabras.

El hombre de la bolsa

Pasado desconocido, presente mísero:
dos sacos, dos pantalones,
crenchas, gorro de lana, grasientos,
barba gris y un desprecio de ojos rojos:
nunca nada de manos de nadie.

Juntaba puchos en las paradas
y espantaba a los chicos con gruñidos,
un palo y una bolsa de arpillera:
su amenaza se oía en las comidas,
en las tareas, en lo que hiciera renegar.

Quién sabe, llegó un viernes
con los puestos de la feria, que descartan
lo que se pone feo, las sobras.
Tomando sol o frío, esperaba al final
del pasillo de changuitos.

Cuestión que se afincó
en una construcción abandonada:
cuatro paredes sin techo, cerca
del acceso. Y la intemperie
trajo más.

Compartieron caridad, enseres,
un fuego, los trapos amuchados,
como cachorros que chupan y juegan
con las tetas viejas de la vida perra.

Los días bajo cero, las olas de calor,
inundaciones, peleas, pestes, palman.
Ya fue. Ya está.

Forastero

Estoy en Babia, llevo lentes de sol

y auriculares: la tarde está blanca de luz
y ensordece el barullo.
Traigo las suelas flacas,
en la ropa el polvo de los caminos,
la piel de la cara quemada.

Quiera o no, subrayo la frontera.
Soy el que alienta las ganas
de traspasarla y el argumento
del que monta guardia.
Lo diferente nos tira
como temor o deseo.
Pero ¿me van a repeler o asimilar?
¿Soy una amenaza? ¿Un mensaje
de invasores? ¿Un pionero del exilio?
Uno que desafía la armonía:
¿qué nos une y nos iguala?
¿Qué nos distingue?

Me buscan rasgos familiares,
me interrogan centinelas:
“¿Qué dejaste atrás?”
Tierra.
“¿Qué se te dio por meterte en esta?”
La vida cuesta menos,
se ve más horizonte.
“¿Tan fuerte es la esperanza
para mandarte a territorio ajeno?”
Si la esperanza es quedarse…
Yo le tengo fe a mis pasos.
“¿Qué llevás en la mochila?”
Papeles, unas frutas, un licor.

Diviértanse con los apodos,
con los ademanes que tapan
los huecos entre mis palabras,
con la tonada antes de que se diluya
y se me pegue la música de su dialecto.

El futuro me reclama
la memoria,
lo mismo que el pasado,
que se borra
y se reescribe.

Charly gr.

noviembre 2, 2011
Charly Gr. (Carlos Gradín) nació en Buenos Aires en 1980. Estudió Letras y es editor de la revista Planta (www.plantarevista.com.ar). En 2004 compiló y tradujo :(){ :|:& };: Internet, hackers y software libre (Editora Fantasma).
Y este año de 2011 Ediciones Stanton publicó su primer libro de poesía, spam.
Voy buscando
Marinero, busco el mar
desde el aire y no lo veo…
Mi destino voy buscando
cabalgando en mi rocín,
manejando, manejando
como un colectivero,
manejando con su mente
de asesino, con su mente de demente,
manejando, llevo risas
y alegrías y cuando de noche,
á solas, doy fe, de verdad sediento
en mar de brillantes olas
navega mi pensamiento, en el piélago
profundo voy buscando,
manejando como un colectivero
entre destellos de un sol fecundo,
albores en la sierra adusta,
ansioso, y la peña
en que estrellarme
con loco frenesí,
como un colectivero
el tedio abandonando,
tras una esperanza
sin fin.
Soy de Torrevieja,
entre las estrellas voy
buscando una ilusión
en la sombra y la noche,
entre el cielo y el mar,
por toda la ciudad, pateando basura
buscando la felicidad,
rumbo a Mc Allen
simplemente voy,
a cruzar la frontera
porque allá tengo trabajo
por eso sigo cruzando,
buscando pan pa’
mis hijos, vengo
y voy siempre
buscando
libertad, un lugar
perdido en el mar,
un oasis, un amor,
el palacio del «Rey que dormirá,
y no despertará hasta la mañanita
del Señor San Juan. “-Hija mía,
no sé donde está”.
Marinero, voy buscando
todo aquello que ahora habita
bajo el mar. Sé
que encima está el cielo
y son días inciertos, y recuerdo
la primera parodia musical
de la canción de Leo Dan, “Sé que te amaré”.
(“Soy un muchacho firme,/ nadie me juna,
y voy buscando bollos/ por no morguear.
Si algún tira me chapa/ yo me barajo,
me le hago el plato,/ no me deschapo”, etc.)
Y por las tardes hay algo
que en los labios me besa, es
el eterno fuego de los versos
y con ellos voy clamando,
pues mi sangre, Valiente Argolán,
en el callejón he de vengar.
No voy buscando perdones,
voy buscando un rincón de soledad
y amparo, como me pierdo en el corazón
de algunos niños, y me he perdido
muchas veces por el mar.
Entre esa melancólica e ingrata
exhibición de andrajos
y desechos, voy
buscando viejas voces,
el olvido y una prenda
tan resobada como las restantes
y que no puede faltar.
Me refiero á la antigua
guasa bohemia de no tener
más que un frac para tres…
un lavadero, para lavarle
la ropa a este pobre
majadero, voy buscando, a Consuelo,
a Lupita, los sueños de madrugá,
algún sendero, las palabras,
el agua viva, los pedazos
de un pasado, un amor que no existió.
El mañana
es una forma vaga,
vestida de tristeza, y
no voy buscando nada. Con cachaza
por los senderos huyo de los
pasteleros y al fin me encuentro la plaza
plagada de turroneros. (Mil voces
en confusion me horripilan al instante.
— ¡Turrón! ¡Quién quiere turrón!
¡Al buen turrón de Alicante, de Gijona y Gijón!)
No voy buscando nada
en particular.
No voy buscando cibersexo.
Me voy, Marinero,
buscando el mar
y una ola inmensa
donde pueda olvidar.
Voy buscando el mar, Marinero,
para poder nadar.

Martín Dubini

noviembre 2, 2011

Martin Dubini nació en Buenos Aires un año antes de que comenzaran los ochenta. Trabajó de varias cosas. Es casi profesor de filosofía. Tiende a exagerar todo el tiempo. Mete rosca. No editó nada todavía pero cuelga cosas en www.agenciadecontrol.blogspot.com y organiza el ciclo de lecturas  ACPE

***

Shannon:Estoy bastante cansado, bastante
cansado del azar, del maltrato, de la discontinuidad.
Hablemos en serio: desde el colectivo miro toda clase de mujeres
sobre todo mujeres que están en otros colectivos a la vez11111111
y a la vez son jóvenes y lindas. Necesito aprender cosas de
electromecánica, física cuántica y nanotecnología
pero estoy un poco, estoy
bastante cansadode las formas de decir
que se parecen a los ninjas
cuando tiran el humo, ninja, de desaparecer.
Es un humo raro, un polvo, ninja,
que cuando entra en contacto con el aire
hace desaparecer al ninja.
-nunca tosen esos ninjas.

Estoy cansado.
De las formas de decir
porque se puede decir cualquier cosa y tirar cualquier banana
hasta tocar la cáscara, nocturna, de los alucinemas.

Por eso creo que
hay que hacer un paredón concreto
y cagar a tiros a todos los malhumorados melancólicos pajeros que
empastan su monomanía con capas de gilada
sensible
para tapar su vanidad al palo.
Y ni siquiera están al palo.

Hay que hacer paredones igual de grandes que la muralla china
pero 200.000 veces más grandes,
y darles formas geométricas concretas más interesantes que una línea,
formas complejas, romboidales,
de hormigón dinámico, gris
que se puedan pintar.

Por ejemplo un paredón así
con figura de adeene,
que ocupe todo brasil y más,
y si los extremos de cemento invaden
países aledaños, todo bien,
y si los extremos empujan
partes del mar, no importa.
Y después lo miramos por un rato desde el satélite sputnik
pero evitamos que los rusos lo filmen
y hagan dinero con el téip.

Después hay que…
todas las personas del mundo y algunos animales dan un paso adelante,
todos a la vez
sincronizadamente, con el mismo pie,
en una super coreografía diseñada
para alcanzar el máximo de cooperación antropológica.

Hay que…
inmediatamente se dan vuelta, todos a la vez,
hacia el mismo lado y
todas las personas del mundo y algunos animales sienten el frío del paredón
contra sus espaldas

Enseguida hay un representante de cada país,
masculino o femenino, es lo mismo
elegido en democracia,
que aprieta el botón de un control remoto inteligente,
entonces todas las miles de máquinas
fusiladoras, que estaban enfrente de todas las personas del mundo y algunos animales
disparan
125 balas de munición gruesa cada una
todas a la vez
en un lapso de 7 segundos coma 5,
y todas las personas del mundo y algunos animales se desploman a la vez
destrozadas con balas en la cara y en el cuerpo todos destrozados.
Eso es lo que hay
a la vez.

Hay una gran cantidad de sangre roja pegada en la base del muro.
Desde el otro lado del vidrio, a través de una ventana del sputnik,
la diferencia de color se nota bien,
y el fogonazo coordinado de todas las fusiladoras
fue parecido a una forma bastante ninja,
cansada,
hitleriana de decir:

che, escuchame, Shannon,
este temita de separarnos…
creo que tengo algunas dudas…

Steve