Acerca de pintar la periferia

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Por alguna razón, la literatura va al conurbano bonaerense muy optimista. Y cuando clava el ojo en los barrios más pobres, tiende a inventar bienestares donde manda la tragedia y a dibujar comunidades donde hay desintegración. Las novelas sobre la clase media de Buenos Aires, incluso las que no quieren ser realistas, casi siempre trabajan con lo que hay -la alienación ante todo-, mientras que estas otras prefieren lo que sería bueno que hubiera -familias funcionales, reyes magos-. Es una opción atractiva. Está en la naturaleza de la cultura popular, que en estos últimos años engendró dos hijos de buena cuna: la llamada literatura chabona o barrial por un lado, La Cámpora por el otro, dos organizaciones de jóvenes con tendencia a la autocelebración épica cada vez que mueven un dedo en el conurbano. Los novelistas chabones, como los militantes de La Cámpora, nacieron en el conurbano y viven en Palermo. Por eso se les escapa la tortuga, no en las novelas que escriben, y que muchas veces son divertidísimas, sino cuando en ensayos y artículos hablan de una nueva mentalidad literaria, un nuevo enfoque: un cambio social que surge de ellos. Otros que viven, también, amurallados en tres barrios porteños, por lo menos alzan banderas concretas: defienden la gastronomía sólo de verduras, van en bici a “Masa crítica”. Pero ellos, los narradores barriales, están en otra, y con su imaginación volando alto ven una periferia penetrada por el verbo generacional. 

En el ensayo “Periferia”, Juan Incardona promete un repaso histórico de la literatura sobre el conurbano bonaerense. Da ejemplos de escritores que ‘cruzaron la frontera’, como Mansilla, en una época donde no existía el conurbano. Del período real, de la década infame al presente, menciona a Bernardo Verbitsky y a Leonardo Favio para saltar enseguida al hoy. Lo que hace entonces es fantasear una generación actual de escritores cuyo mérito, dice, es “imitar la voz del lugareño” ya no desde la mirada exótica del viajero:

En los últimos años, la periferia, ya en sus zonas pobres, ya en sus zonas obreras, ya, incluso, en sus barrios acomodados, ha crecido en presencia en las publicaciones de nuestra literatura. Autores como Sergio Olguín, Jorge Asís, Washington Cucurto, Germán Maggiori, Leonardo Oyola, Félix Bruzzone, Hiosi Havilio, Mariana Enríquez, Leandro Ávalos Blacha, Pablo Ramos, Ariel Bermani, Cristian Alarcón, Luis Mey, Sebastián Hacher, entre otros, ubican en la periferia, ya no con la mirada exótica o deslumbrada del viajero, sino, intentando la voz del lugareño, del vecino, del habitante. De este modo, la periferia se vuelve, para los personajes, en centro, de sus vidas, de sus familias, de sus trabajos.

Se nos pide que seamos testigos de un cambio. Pero “intentar la voz del lugareño” es más viejo que andar a caballo. Ni aunque alguno de los nuevos narradores hubiese sido capaz de superar a Echeverría o del Campo en esa apuesta, podría hablarse de un cambio. El tema, igual, es más grueso, porque “intentar la voz del lugareño” está puesto como un mérito superador. ¿Qué clase de aporte a la nación es eso de imitar la voz del que vive del otro lado? ¿Realmente se ha superado en el siglo XXI la mirada exótica? Y si fuera así, ¿eso implicó un acercamiento del centro a la periferia? ¿Un proyecto en común? ¿Una misma patria? ¿O no será que con la mirada exótica estábamos mejor?

La ensayística barrial se ha hecho presente, curiosamente, tomando la posición del centro: sus cultores como Incardona se inscriben -es muy honesto en este punto- como los que van del centro a mirar la periferia, con el plus de haber pertenecido a ella. Mientas tanto la realidad se encarga de mostrarnos que nunca estuvo tan lejos un lugar del otro, y que tanto optimismo sólo puede ser por hipocresía y afán acomodaticio o porque se es un volado o un ignorante. Otro texto de Incardona es el relato de su viaje a la Feria de Frankfurt. Ahí dice que se sorprendió cuando le contaron que la fusión en un mismo edificio de trozos de vieja arquitectura y retoques de ultramodernidad era porque esos edificios y esas ciudades habían sido alguna vez bombardeadas. Se regodea de ignorar la Segunda Guerra Mundial. ¿Puede tener un sentido productivo hacerse el ignorante? ¿Es parte de un interés genuino por llegar a un lector que recién entra? ¿O sólo tiene sentido cuando se es un vendedor de burrada suburbana al que más le interesaría comprarla: al lector del centro?

Cuando además son peronistas y kirchneristas, como muchos militantes en el condominio, los narradores chabones son al peronismo y al kirchnerismo lo que los tlaxcaltecas a Moctezuma: lugareños muy cultos, que desarrollaron cierta escritura, pero que sabrán ser útiles a los planes de Cortés. Muchos son graduados en Letras, como el autor de esta perorata, después de toda una historia literaria que va de Miguel Cané al Cortázar de los cuarenta (el de El examen) y que militó para que ni ellos ni yo fuéramos a la universidad. Hoy tienen licenciatura en Letras los narradores barriales, y envidian a Viejas Locas. ¿Entendieron la clase donde se habló de pintar tu aldea? ¿Fueron a la clase donde se habló de conócete a ti mismo?

 

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18 comentarios to “Acerca de pintar la periferia”

  1. joandemena Says:

    Creí que había problemas que ya estaban, no digo resueltos, pero al menos definidos como “problema”. Que la lengua, por ejemplo, no es transparente, sea lo que sea que definamos como “transparencia”. Y diría que, sobre todo, la lengua es opaca para reproducir la lengua: no se puede reproducir la voz del lugareño, porque nadie habla en “lugareño”.
    Hablo un poco de lo que conozco más: recuerdo que De Santis dice en un artículo que en Sudor Sudaca, Muñoz y Sampayo fallan al tratar de representar lo coloquial, sin ver que lo que hacen es destrozar lo que les queda en la memoria de esa lengua (y, de paso, lo que les queda en la memoria de las imágenes: lo mismo pasa, en Carlos Gardel, un libro que tendría que ser obligatorio y se consigue en cualquier librería).
    El realismo, el realismo…
    Hay que volver a leer Morón Suburbio, calculo.
    FedericoR

  2. Yeannoteguy Says:

    Así de buenas a primeras señalás algo que está bien señalar, pero no sé si el encarnizamiento con Incardona permite ver el tema de qué estaría bien repensar. “El Conurbano” parece ahora el mito generacional porteño. Ir a conquistarlo, o bien serlo.
    Pasa también que los que crecimos en el conurbano, pero a la vez muy permeables a la “Ciudad letrada”, estamos bizcos de tanto mirar a ambos lados de la General Paz.
    Ahora que parece que el Conurbano es lo más, la esperanza popular y tal, ¿vamos a desaprovechar nuestro bagaje? Ja. ¿Pero no hay nada nada nada válido ahí? Seguiría pensando cómo separar lo gestual de lo sustancial, dónde el Conurbano es sólo un tópico y dónde hay otra cosa. ¿Va por ahí? (Si es que hay algo sustancial). De todos modos, ¿qué estás reclamando? ¿autenticidad? Qué momento.

    (Aparte, las enumeraciones de autores en la nota no le hacen honor a las escrituras. No leí a todos los que menciona, pero ponele, a Mariana Enríquez, por sus cuentos perfectos, la salvaría de cualquier oprobio. Y a Pablo Ramos también.)

  3. denapoli Says:

    Federico, concuerdo con lo que decís del realismo, a mí igual me preocupa en esta nota otra cosa (que no sé si está separada de lo que vos decís, puede que no): el discurso rápido de la efectividad social de la literatura.
    Gabriel, yo me encarnicé en todo caso con alguien a quien, aunque no lo creas, respeto. También me respeto a mí mismo y no escribiría sobre la opinión que tiene del conurbano Fulanito Escritor a no ser para burlarme. Y no me estoy burlando de nadie: acá. Creo que estamos muy confundidos todos en cuanto a las potencialidades de las cosas que nos dan de comer hoy por hoy en los lugares donde trabajamos. Pero como tampoco estoy en el cerebro de otros, no puedo descartar que mucha veces, en vez de confusión, sea otra cosa: hipocresía, o picardía. No estoy ni en mi cerebro, otras veces. Me acuerdo de hipocresías mías. No creo que en el mundo de hoy alguien pueda indignarse con otro, yo al menos no escribí desde la indignación. Gracias por pasar y opinar.

  4. Yeannoteguy Says:

    No me pareció para nada una burla. Sólo decía eso para que siga la cosa (la reflexión) más allá del caso particular. El primer paso pareciera ser tratar de definir mejor qué nos preguntamos. Seguimos participando.

  5. Parisi Says:

    Como en Fbk, insisto en lo de la pose. En eso de aparentar para avanzar. Sobran casos, y no creo que eso sea patrimonio exclusivo de esta generación. Y, creo, bien o mal, que esta columna surge a partir de la política. No lo digo como crítica, sino como puntapié inicial para hablar de literatura. Yo abriría el arco, por que la pose no sólo está en la política. El tema es la obra literaria. El autor puede ponerse caretas de macrobiótico, lasbiano, punk, de religioso, de K, de gorila, de lo que sea. Ahora, si escribe cualquier cosa y sólo se habla de él, o se lo marketinea, por las boludeces que dice o escribe en columnas de opinión y no por su “obra”, hay un problema. Y en esta época de interrupción de la privacidad, el que proclama cualquier pelotudez a los cuatro vientos sin importarle nada, tiene éxito. Creo que este tema da para pensar mucho. Salute.

  6. graciaperdida Says:

    Lugareño…qué palabra más horrible, me remite a lo peor del folklore patriarcal basura, (utilizada la palabra en clave literaria, claro, no se vaya a ofender la tía juanita!) Soy del conurbano y doy fe que lo leíble (que no es tanto cómo se cita en la nota) no tiene nada que ver con lo lugareño. El mundo llegó al conurbano hace varias década muchachos. Abrazo.

  7. pablo strucchi Says:

    Che… ¿Y dónde encajo yo que en el 2002 saqué un libro que se llama conurbano donde cuento cosas que viví en el conurbano, simplemente porque trabajaba de distribuidor de artículos de perfumería por el conurbano, y ahora vivo en Villa Crespo (en el círculo elegido) también porque trabajo, ahora por la zona, construyendo edificios en esta era K, y escribiendo sobre paraguayos porque convivo con paraguayos ah, cierto, no figuro en ninguna lista de escritores, debe ser porque no escribo…¿Y Matías Reck? No es un agitador cultural ese? Vive en Villa Luro…, a no… nosotros participamos solamente de una feria de baratijas, no representa a la cultura eso…

    Saluditos para todos y los quiero, y que siga debate!!!!

    Strucchi

  8. FedericoR Says:

    Supongo que el realismo tiene mucho que ver con el “discurso rápido de la efectividad social”. Que es algo que también me resulta tan raro como la idea de una lengua que imita cosas (o voces). Pero ahí debo ser yo. Linda discusión (incluyendo la muy calma respuesta de Incardona en Feisbuc, lástima que no esté acá: me gustan más los debates calmos).

  9. denapoli Says:

    Pero Pablo usted es un agitador, Reck también, eso es otro tema. “agitador cultural” es una expresión que se inventó para los que no tienen laburo fijo ni de un lado ni de otro, o no se usa así? nadie dice, por ejemplo, que Jorge Aulicino o que Damián Tavarovsky son agitadores culturales, por más que estén produciendo todo el tiempo opiniones y textos sobre la cultura. la expresión agitador la inventó otro, y no sé si eso de “agitar” nos debería gustar. Saludo.

    Parisi, ese tema de la pose está ahí metido también. Es más de las entrevistas, es cierto. Pero como las entrevistas son ingratas hasta para el que las recibe, no sé, es delicado criticar a partir de ahí. Ya un ensayo donde se habla de una generación o un grupo que te incluye, bueno ahí el que escribe es programático y tuvo todo el tiempo del mundo.

    GraciaP: igual lo del conurbano es un concepto, no es un territorio
    exactamente igual al conurbano físico, digamos.

    Gabriel aproveché tu mensaje para dar unos toques más al texto en el comentario, o para anticiparme a otros comentarios que podían llegar, perdón no quise decir que vos decías eso.

  10. denapoli Says:

    Federico hay que decir que hay muchos trabajos con la oralidad donde no entra ni ahí el discurso de ‘acercarse’ o de romper con el exotismo. de estanislao del campo al entrerriano ese de carácter de mierda que en paz descanse. pero bueno esos tipos estabam más locos, leían a lacan, se cagaban de risa del progresismo, eran posestructuralistas (estanislao también, claro, estaba rompiendo con el levi-strauss que era sarmiento)

  11. Fabian Says:

    Quien me manda a leer esta basura un 5 de enero mientras espero que los nenes se duerman para hacer desaparecer el pastito por la ventana ? como puede este sujeto hablar con tanto desconocimiento de un tipo que puede tener un monton de defectos profesionales( o no, de eso no se nada ) pero si algo no es, justamente, es ignorante, hipocrita y tantas otras barbaridades ( te aceptaria lo de volado pero entre tantas acusaciones imbeciles creo que fue mas fruto del azar que de tu capacidad de analisis ), la unica chance de que alguien lea tus textos ( si es esta tu manera de llegar a alguien ) es con este sistema, provocando un escandalo como las vedettes en lo de tinelli….sos muy aburrido, sos grasa…pero de los grasas que habiendo tenido acceso a una buena educacion se hacen el plato con boludeces como tu conocimiento de la arquitectura europea de la post guerra, queriendo dejar al otro con el culo al aire, le bajas los calzones en publico y te reis como el guazon, lo pones en evidencia con pañuelitos de mercachifle….no pude volver a leer completo tu aburrido texto, recuerdo que saltaste de la actualidad literaria a el kichnerismo optimista y de ahi a la ley de medios, pegaste el triple salto mortal con la nueva division de la capital federal para la gente que escribe y odia viajar en auto…..que embole macho….la verdad es que detesto a la calaña que lo unico que hace desde su impotencia es defenestrar cualquier expresion artistica, mira que yo no se un choto de la vida del arte…pero a las calañas como vos les veo caras de fernando miembro, gordo bolu que no hizo dos jueguitos en su vida y desde su asiento critica y defenestra con la unica habilidad q tiene, la de mover su lengua de culebra….tendes de que te hablo chambon ??? porque sos un chambon….mostraste la jeta….podes no gustar de lo que lees pero en este caso en particular te digo….lavate la trompa, Incardona tiene para darte varias vueltas de piolin antes de que vos te puedas tocar la nariz con la mano mas habil porque soy testigo de que le puso y pone color a lo que vivio, porque he visto las caras conmovidas al escuchar sus relatos de muchas personas, mas de las que podrias juntar vos en tu cumpleaños mas exitoso, porque en tu vida le podrias atajar un penal a Tino ni entender de que se trata ser del conurbano sin hacer un adagio del rolinga, no suma nada a esta altura que te diga que conozco a Juan hace poco menos de 30 años, seguramente hasta pueda que lo moleste con esta verborragia inculta, capaz lo comprometo porque no se ni quien sos ( aunque no tenes pinta de muy elevado ) no me importa, tengo derecho ,no vuelvas a decir que lo conoces porque no lo conoces un choto,le pifiaste flaco…..estoy seguro que mientras lees las discusiones polemicas que provocas te tocas porq estas son pajas mentales….alla vos, pero que quede claro algo, hasta aca…..sabes mas de soterramientos de ferrocarriles que de la vida y obra de Incardona.

  12. viracocha, un alma del peru. Says:

    FATALITY

  13. denapoli Says:

    Sí, Fabian, la verdad es que estás perjudicando a la persona que ibas a ayudar. Pero en fin: vos mismo lo advertís en tu comentario. Deberías preguntarte por tu propio sadismo.

  14. Paola Cavallaro Says:

    Llego tarde al debate, y no pretendo opinara sobre la labor y la obra de Icardona, de eso te ocupaste vos, con algo de animosidad, creo. Lo que realmente me llamó la atención, lo leí y releí para salir del asombro: “Un lugar, entonces, desde el conurbano, donde puedan intervenir seriamente. Y se dejen de decir pavadas” Intervenir es la palabra que me asombró. Mal que les pese, en el conurbano ya tenemos nuestra cultrua: No es la letrada que algunos quisieran. No necesitamos ninguna “intervención”. Sólo con ciertos grados de bienestar social los pueblos desarrollan su propia cultura.

  15. Gonzalo León Says:

    Creo, estimado Cristián, que confundes realismo con kirchnerismo, una nueva propuesta narrativa con políticas culturales para el conurbano, optimismo narrativo con pobreza. Hay cosas que obviamente no van a cambiar con uno, tres, cinco, diez libros: por más que se escriba del conurbano, no va a cambiar así como así. La realidad no la cambian los libros, los índices de desempleo no se combaten con novelas escritas por jóvenes sino por jóvenes economistas. Como no estoy al tanto del texto de Incardona, comento tu texto, y en él hay una cosa que no queda clara: ¿partes de la realidad política y social de un “lugar” o desde un trabajo crítico de lo último que se ha publicado en narrativa? Intuyo que partes de lo primero, porque si hubieras optado por lo segundo te hubieras encontrado con que el paradigma centro periferia no es geográfico, no es ciudad versus conurbano, porque tanto en la ciudad como en el conurbano existen discursos más conservadores y otros más progres. Escribir una ciudad, Bs As o Santiago, puede ser muy revolucionario; y por el contrario escribir de la marginalidad no necesariamente te hace progresista. Depende de cómo se haga, cómo se aborde, como dices dónde se ponga el acento. En todo caso puede haber una obra progre, como la de Borges, y ser un autor de derecha o conservador; también puedes escribir sobre los barrios bajos de Santiago y del mundo penitenciario, como Alfredo Gómez Morel, y ser, como él era, un tipo que le pedía una pensión como escritor a la esposa de Pinochet por los diarios. Eso nomás. Saludos.

  16. denapoli Says:

    querido Gonzalo: bueno, no confundo “realismo” con otra cosa porque no uso en ese texto la palabra “realismo”. te debo una respuesta más afinada. abrazo

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