Una pared polaca

by

…………………………………………………A Federico Reggiani

 

Vi al ídolo del fútbol
desconsolado en el túnel.
Vi en su cara la locura
del que persigue la frustración
a cada paso. Vi al rey del fracaso
contento, relamido.
Y a sus soldados, confundidos
porque Alemania nos destrozó
sin arenga, sin nacionalismo:
una línea de polacos nos hizo
cuatro goles que ningún teutón
imaginaba.

Pero primero vi al ídolo
negar la realidad. Él es poeta; yo
cuando pierdo, explico.
Ese día fui temprano al parque,
el anfiteatro estaba lleno de barbuditos
y rastafaris con Ray Ban.
Los jugadores miraban al inmenso plasma
antes de pisar la cancha
y él, el ídolo, les decía que los alemanes
no existen.

Amé al ídolo,
lo vi cambiar la realidad,
sus goles de Argentina y de Nápoli
fueron armas o algo por el estilo
para un chico a medias crítico y a medias
resentido social;
amé al ídolo porque invirtió las jerarquías,
destruyó las categorías,
barrió en la cancha a los equipos
de la columna burguesa,
lloré de alegría su épica,
perdí el miedo del arquero frente al penal
de la poderosa clase media,
orgulloso el arquerito sacó
lo que cualquiera saca del ídolo:
fuerza. Después, naturalmente
el mundo se dividió
entre los que pedían magia eterna
y los que queríamos, en secreto
y con respeto,
una tumba para el ídolo.

Había que oír lo que decía la gente del lugar:
“Callate, rescatate, si ya hiciste
lo que tenías que hacer, lo que nunca
va a hacer más nadie”. En los pueblos
que son más grandes que una ciudad
pero no van a ser nunca ciudad,
en Morón, en Ituzaingó, en Merlo
la gente decía: “Ya hiciste
lo que tenías que hacer”.

Había que oír lo que decía la gente del lugar:
“Vamos, ídolo, vamos que podemos,
vos seguí nomás”. En las megalópolis
que no van a ser nunca ciudad,
en Morón, en Padua, en Merlo
la gente decía: “Dale”.

Y hubo que verlo
seguir nomás, soberbio
como un cartel de sí mismo era
la fantasía de volver a ser
rey de cualquier rubro,
magia de cualquier méjico,
winner de una generación
que tomó champán
y se calzó sus anteojos.
Lo vimos alzar la copa y opinar
sobre el modelo y cantar
un cuartetazo: todo al mismo tiempo.
Lo vimos alzar la escopeta
cada vez que las cosas
no salían como antes: todo el tiempo.
Se postuló y se aceptó
que si el ídolo le disparaba a alguien
era porque ese alguien
no existía, era un muerto.
¿Quién dijo que de la gloria se sale curtido?
¿Y ahora también, en este partido
los alemanes no existen?

Alemania existe, no es un concepto
del idealismo alemán. Podolski, Gomez,
Cacau: si no existieran
les habrían puesto nombres alemanes.
Ahí estaban: salían del túnel tranquilos.
Y los nuestros, sometidos a un discurso
que era como decir “van a jugar un partido vacío”
salieron lógicamente con principio
de asfixia. En el parque, en el anfiteatro
estrenábamos la pantalla inmensa;
junto a la feria hippie, de cada morral
la clase media sacó su cámara digital.
La pelota entró a rodar.
Una pared polaca y gol.

 

* * *

 

Une a tres generaciones
lo que partió en pedazos a los Ramones
si no a los Beatles: la soberbia.
¿Quién dijo que de la miseria se sale curtido?
Viene sin patas de gallo este ombligo.
Hemos trepado, ya el país no nos trata tan mal.
Somos la poderosa clase media:
nuestros derechos llenan containers,
viejos, niños y otros yo
convocados aquí para decir
que este uno a cero es falso. Porque creemos
que merecemos mucho más de lo que tenemos
y porque un ídolo es la importación sin límite
de lo que merecemos,
escuchamos negar cada evidencia,
despreciar cada potencia, y esas palabras
que no existen
nos calcan.
Un uno a cero más falso que las tetas
de la paraguaya, repetimos.
Veneno de su poesía, ay,
¿por qué los viejos que decían “callate”
ya no hablan?

Una pared polaca y siguieron
treinta minutos nuestros, de remedos
de lo que sería un tiro al arco.
Higuaín estaba en una película de Tarkovski.
El discurso se había convertido en camiseta
sin agujeros para oxigenar la piel.
El primer tiempo aguantó en silencio
y en el intervalo volvimos a cantar:
los alemanes no existen. Algunos barbudos
salieron del anfiteatro a recargar
las pilas de la confianza.
En el segundo tiempo, tiros
a cualquier lado, semen y sudor nacional
atrapados en el látex de la verborragia.
Hasta que ocurrió lo que no existe fuera
de la tragedia: un polaco
definió caminando. Dos a cero.

¡Todo el mundo a ponerse los anteojos!
¡Raybans para todos!
Mascherano, Messi, Tévez,
¿qué hacen que no alientan?
Pero es un plan perfectamente elaborado
por el rey del fracaso y Alemania
sólo tiene que someterse a su voluntad:
tocar, jugar, no dar espacios,
dos de ellos en el área multiplicarse por cinco.
Ya no filman los barbuditos
para sus primos en Barcelona.
Tres a cero y el anfiteatro
sólo deja en foco
confusión.

Fueron años de que las cosas
no se daban, y lo peor
es que te lo ocultaba, te hablaba de proyectos.

Lo de San Marcos Sierra
qué sé yo, yo no nací para atender un bar.

Ojalá los demás tuvieran
la décima parte de los kilombos
que tengo me entendés?

La minita esa,
la de Mar Azul
se hace la estrecha.

Ese día en el Tigre
quería decirte que me sentía tan frustrado
porque nunca se daba una, pero al lado
tenía la mochila y en la mochila
los anteojos del ídolo.

Cuatro
a
cero. Blinky, Pinkie,
Inkie y
Klose,
monstruos que se comen a nuestro Pacman gordo
y a los que íbamos a comernos
al mundo. El anfi
semivacío, algunos
ya preparando la revolución
por si se cierra la importación
de cámaras.

Desconsolado en el túnel
el rey del fracaso
se relame.
Una catarsis no hace el invierno. Nunca será
un guerrero: es un genio
y las genialidades no florecen. Cada día
hasta su muerte vamos a verlo errando
por el mundo, disparando
en busca de un lugar
que no existe. Se acaba el mundial,
el amor se ausenta,
unos con ganas de entrenar en serio y otros
creyendo que merecemos mucho más
salimos, divididos,
los guachos de clase media
y no falta el que va directo a wikipedia a mejorar

la descripción del único

gol

de la historia.

 

(De: Golpes de kriss – poemas, 2007-2012)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: