Gelman y Facebook

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Las redes sociales han mostrado ser inútiles a la hora de ayudarnos a responder estas y otras grandes incógnitas de la vida:
* ¿Por qué cerraron Crash y Juan de los Palotes?
* ¿Cómo se viaja al Partido, no al aeropuerto, de Ezeiza?
* ¿De dónde viene la gente a la que no le gusta la fainá?
Miles de preguntas. Estas de recién son un poco en broma. Pero algo se saca.

Las redes sociales le dan la espalda al pasado, a la experiencia. De Twitter ni hablo, si ni caracteres tiene, ese refugio de la cultura irónica. Las redes abusan del futuro: lo que seguramente haré, lo que probablemente haré, lo que posiblemente haré, lo que quizás en el fondo nunca haga. Facebook en sí fue sabio, y colocó un recuadro a la derecha para anunciar próximos eventos. Pero todo en Facebook al final lo volvimos anuncios de eventos. Es el lugar que elegimos para mostrar proyectos o para proyectar, que no es lo mismo. Todo para adelante, manga de vagos.
Hacen falta vendedores de pasado, no sólo de futuro, en las redes. Aunque le pongan ficción a lo que cuentan.

La muerte de Juan Gelman fue lo que me hizo pensar en esto.
Porque eso sí pasa en las redes: muere alguien que se admira, y ahí relatamos. Porque el corazón de los adolescentes, escribió Harold Bloom, es un cementerio de artistas muertos -y el de los adultos también. Entonces llega el Relato que hacía falta: y es MUY malo. Es un relato pobre, que muestra el núcleo del evento (“el día que mi hermana me regaló un libro de Gelman”) y el resto es apelar a la emoción. ¿Y qué más? ¿Qué pasó? ¿Después de tu hermana a quién se lo mostraste? ¿Dónde estabas? ¿Qué pensabas? ¿Con qué conectaste?
Silencio. Sólo emoción.
Desastre.
Claro que hay excepciones.
Nunca lo había pensado. Las redes sociales nos invitan a abusar del proyecto (levantero, profesional, hasta político) y de la proyección (psicológica y punto), y huyendo para adelante vamos perdiendo la habilidad de contar lo que pasó y cómo. Mi red está llena de escritores, encima, que no saben narrar. Gelman murió: recuerdo el día que me tocó presentarlo en el Centro Cultural Pirulo, dice un poeta, Bossi, y es eso y la inmensidad de sus sentimientos tocados, y algunos errores de ortografía.
Una chica: “Perdoname, Juan Gelman. Vos sabés por qué. Te querré siempre”.

De Gelman me gusta todo menos el tono, y así: no me gusta nada. Nunca pude terminar un libro suyo, pero no viene al caso. Al final Facebook era una elegía y estábamos al tanto, un mundo donde todos hablamos de los difuntos como de grandes amigos y damos permiso a nuestra mente para que diga que el corazón se nos acaba de destrozar.
Claro que todos entramos a las redes, un día, porque teníamos el corazón roto.
Hay que abrir el pasado y aprender de vuelta a contar algo.

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2 comentarios to “Gelman y Facebook”

  1. FedericoR Says:

    Facebook se parece a la radio, creo.
    Y es cierto: esos relatos del pasado suelen ser “como me voy a sentir en el futuro sin el muerto”.

  2. denapoli Says:

    buena conexión, lo de la radio

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