Quino y las empanadas de la paz

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“La principal preocupación de Mafalda hoy sería la estupidez humana”. Lo dijo Quino en el Salón del Libro de París, actualizando así su respuesta a la eterna pregunta de los admiradores. La ocasión ameritaba, sin duda, unas palabras del dibujante sobre cómo sería la Mafalda del siglo XXI. Ya que no va a dibujarla nunca más, al menos una pista.

La ocasión era la entrega, de manos del actual embajador francés en Argentina, de “un reconocimiento que cuando era chiquito me daba envidia”: la Legión de Honor. Ovacionado por mil personas, Quino también respondió a la pregunta sobre qué hay de argentino en Mafalda. “Yo”, acotó. Y se metió a la legión en el bolsillo.

Los franceses presentes en el acto se arrogaron el hecho de ser el tercer país (después del nuestro y de Italia) en publicar las historietas de Mafalda. La historia no es tan así, pero tampoco es cuestión de opacar con datos la nobleza de ese reconocimiento oficial. Bueno, opaquemos. Mafalda se publicó por primera vez hace 50 años, después en Uruguay (1966), en Italia (1968), en España (1970), en Finlandia (1972) y en el ’73, sí, en Francia y en Alemania. Más tarde en México (1977), en Grecia (78), Holanda (81), Brasil y Suecia (1982) … Sigue y sigue hasta hace poco en Japón.

Ayer en París, el genio de Quino dijo también: “Yo quería ser Picasso. Estoy contento con el resultado de Mafalda. Pero no es para tanto”.

Ahora bien, segunda parte del asunto. La noticia que acabo de referir puede leerse en muchos diarios del mundo y en casi todos los de Argentina. Salvo en Clarín, que no la reportó.

Quino no es K, ni en el apellido ni en los hechos. Hace poco protestó, por ejemplo, contra la apropiación de la imagen de Mafalda que hicieron algunos intendentes del conurbano. Que el diario Clarín no haya reportado la noticia del premio quizás obedezca más que nada a la estrategia de ese medio por denostar las actividades oficiales argentinas en el Salón del Libro (o las extranjeras, como en este caso, que la avalan), del mismo modo que critica el supuestamente excesivo presupuesto público para el evento (ocho millones de pesos: algo menos que lo que la homenajeada ciudad de San Pablo invirtió para nuestra próxima Feria del Libro de Buenos Aires) y ante todo, se sabe, el armado de la lista de escritores invitados, que el diario acusa de ser anti-pluralista y antidemocrática. Clarín lleva así su campaña de desprestigio al punto de ignorar un hecho como que Francia le dé a Quino la Legión de Honor. A las pruebas me remito: como puede verse en http://www.clarin.com/sociedad/, las únicas dos notas de este diario sobre el Salón del Libro de París en las últimas 24hs son: una hablando de un homenaje a Rayuela, y otra que se titula: “La pluralidad fue protagonista en París de la fiesta de la Revista Ñ”. Sí, la pluralidad. Es una nota firmada por María Laura Avignuolo que se dedica a mencionar quiénes asistieron y quiénes no a esa fiesta organizada por el diario (sobre Quino en concreto hay también una omisión acá: no se informa si fue o si rechazó el convite). La periodista María Laura describe el evento como “un encuentro único de convivencia, cuando el país está dividido entre ‘los unos’ y ‘los otros’, y hace apoyar sus impresiones en la opinión de dos hombres de la cultura: el ex embajador francés en Argentina, Du Laurens, para quien la fiesta de Ñ fue una “noche antológica” (Avignuolo agrega: lo dijo “absolutamente encantado”) y el fotógrafo Enrique Zanoni (el dueño del restaurante donde Ñ hizo la fiesta, el parisino Clásico Argentino), que definió:

“A 15.000 kilómetros de Buenos Aires las empanadas se vuelven adictivas. La gente las come y se olvida de todo lo demás. Anoche fueron las empanadas de la paz”.

Pero lo que quizás llama más la atención de la nota es esta observación de Avignuolo:

“El editor Daniel Divinsky se cautivaba con el escote y la terrible experiencia en el centro clandestino El Vesubio de la doctora Elena Alfaro”.

En fin, el diario ha logrado unir escote y centro clandestino en una misma frase. A cosas así podemos creer que Quino se refería cuando dijo ayer, en París, que la principal preocupación de Mafalda hoy sería la estupidez humana.

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