Historia del comic estadounidense (fragm.)

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Jerry Siegel y Joe Schuster tenían diecinueve años cuando crearon a Superman. En la industrial ciudad de Cleveland, en el medio oeste, recién salían de la secundaria. Sus otros amigos, los más cercanos a la yunta de tiempo entero que ambos formaban, eran amigos por correo: fans, como ellos, del cine y los cuentos de ciencia ficción. Iban moldeando, en sus cruces de cartas, una hermandad moderna de chicos tímidos capaces de tomarse muy en serio el pedacito de cultura popular que los apasionaba, y de discutir horas sobre temas que la otra gente simplemente rechazaba o consumía. Eran los primeros junks, o nerds, o geeks.

Tres años antes, en el ‘31, Jerry y Joe se conocían y debutaban como dupla creativa con historietas para el diario de la escuela. El primero, que quería ser escritor, ya publicaba un fanzine, Cosmic Stories, con los cuentos que las revistas le rechazaban. El segundo, más historietófilo, dibujaba hasta entonces con sus propios guiones. Tenerse uno a otro a dos cuadras de casa los envalentonó: armaron una nueva revista, otro fanzine mimeografiado en las máquinas del cole. De salida mensual, le buscaron un título a lo grande: Science Fiction, the Advance Guard of the Future Civilization.

La base la aportaba Jerry: eran cuentos propios, que Joe dibujaba, y reseñas de libros de otros, como por ejemplo una nota sobre Gladiator, el éxito entre las ficciones populares de 1930. En esa novela de Philip Wylie, un científico inventa un suero que potencia enormemente la fuerza física humana, y se lo inyecta a su mujer embarazada. El resultado es el nacimiento de un niño superpoderoso, que cuando crezca dirá: “Soy como un hombre hecho de acero en vez de carne”.

También para la revista de ambos, Jerry y Joe compusieron un relato ilustrado: “The Reign of the Superman”. El término superhombre era usado allí más o menos en sintonía con el concepto de Nietzsche, designando a un protagonista que por su fuerza de voluntad –en este caso, por sus poderes telepáticos– se propone dominar el mundo: un “villano”. Pero meses después barajaron la idea de un héroe, no una amenaza, con ese nombre, y sin el recurso a la magia o la telepatía sino con poderes básicamente físicos, corporales –Joe, dicho sea de paso, era muy flaco y tenía una obsesión con el fisicoculturismo y las academias como la de Charles Atlas.

Lo otro que barajaron entonces, y en esto el rol de Joe creció, fue plasmar al héroe en historieta. Era 1933, cinco años antes de la llegada de Superman al público. Al menos eso es lo que probaron los herederos de Siegel y Schuster en 2009, en uno de sus tantos rounds judiciales con DC Comics: la primera historieta, la del origen, la que destruye a Krypton, la que exhibe al bebé en su cápsula espacial, al héroe con sus típicos brazos en jarra y al traje con sus colores primarios, la hicieron a los diecinueve.

* * *

Más que de comprar diarios para leer las tiras y los suplementos, eran chicos de perseguir espacios donde la ficción lo ocupara todo: salas de cine y revistas pulp. Sin embargo el personaje se plasmó en cuadritos, y para eso fue determinante la llegada a kioskos de una primera revista de historietas a base de material inédito: Detective Dan. La publicación, que apenas tuvo un número en 1933, traía por héroe a un detective que plagiaba a Dick Tracy, y le daba a Jerry la idea: crear, para ese ambiente germinal de los comic books, no una historia de crimen sino de ciencia ficción. Detective Dan fue el disparador para saltar del relato ilustrado al comic; fue una influencia de otro tipo, más de formato que de contenidos, pero que quizá impuso pautas argumentales: uno podría pensar que fue esto, el salto del pulp a la historieta, lo que implicó pasar de un protagonista “villano” a un héroe. El editor de aquella revista, por lo demás, se dice que aceptó a Superman para el número 2, que nunca llegó a salir.

Y el dibujo humilde de Joe para esa primera historia (que acabaría editándose años más tarde) sugiere poco interés por los desafíos realistas que se proponían los dibujantes de tiras de aventura para los diarios. Tampoco es que abundaran esas tiras –a comienzos del ’34 era muy reciente el ‘Flash Gordon’ de Alex Raymond, y todavía no estaban ‘Terry y los Piratas’ de Caniff ni ‘El Fantasma’ de Lee Falk–, pero ya había héroes famosos: Tarzán, Tim Tyler, Buck Rogers y Dick Tracy lo eran. El centro del medio oeste, Chicago, nucleaba a los dibujantes mejor formados y más exitosos: Harold Foster (Tarzán), Lyman Young (Tim Tyler), Dick Calkins (Buck Rogers) y Chester Gould (Dick Tracy), todos habían pasado por la escuela de Bellas Artes, el Chicago Art Institute, y traían, unos más que otros, su aprendizaje culto.

Pero Joe dibujaba estrellas de cine, ésa era su fuente de inspiración.

Jerry diría más tarde: “Las películas fueron nuestra mayor influencia: sobre todo las de Douglas Fairbanks”. Cosa que la imagen de Superman delata. Los estudiosos, en efecto, notaron que el calzoncillo por encima de las calzas ajustadas y los característicos brazos en jarra del héroe vienen de un fotograma publicitario de la película El ladrón de Bagdad, que tenía a Fairbanks como actor principal. Schuster era el ladrón del Ladrón de Bagdad, mientras que Siegel, precursor de Tarantino, mechaba un poco de todo: la narrativa tomaba lineamientos del pulp, el escenario y los personajes homenajeaban al cine; el nuevo hogar de Superman, Metrópolis, aludía al film de Fritz Lang, y los actores predilectos del escritor, Clark Gable y Kent Taylor, daban el nombre para el héroe en su vida cotidiana: Clark Kent.

Otra cosa que dirá Siegel: “Joe y yo prácticamente vivíamos en las salas de cine”. Y Superman, en esa línea, vendría a ser el tipo de héroe que la pantalla aún no podía representar. El héroe que se luce tirando un auto a cien metros, saltando kilómetros, finalmente volando (no lo hace desde el principio). Es historieta que levanta la apuesta del cine en palabras de pulp, y es imagen de una filmación que vendrá. No fue entonces una lógica interna –nunca lo es– lo que hizo que con él la historieta imponga un nuevo género: el de superhéroes, o el de cierto tipo de superhéroes.

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Una respuesta to “Historia del comic estadounidense (fragm.)”

  1. Comandante Cansado Says:

    Si no la leíste, esta novela te puede interesar mucho, Cristian: http://es.wikipedia.org/wiki/Las_asombrosas_aventuras_de_Kavalier_y_Clay . Un abrazo.

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