Archive for 21 septiembre 2015

El rey de las especias (comienzo)

septiembre 21, 2015

El 21 de septiembre de … tocó soleado. Empezaba la primavera y muchos andaban por la calle desde temprano, en grupitos, festejando el día y festejando que no se cumpliera esa fatalidad histórica que hace que todos los 21 de septiembre arranquen nublados por la mañana y terminen lluviosos por la tarde, la Naturaleza estropeando en dos actos, en dos pases de su movimiento elemental, el día tomado quién sabe desde cuándo por los estudiantes para autofestejarse al aire libre y llenar los parques. Esa creencia o esa memoria de que la primavera siempre empieza nublada y con una opción –a la tarde las nubes se corren para que salga el sol– indefectiblemente cancelada año tras año por otra opción –a la tarde las nubes se llenan de agua que termina cayendo– es una cantilena que a pesar de su pesimismo tiene cierto espesor atractivo: en un mundo como el nuestro, sin dioses, en donde toda injusticia tiene como agente a un ser humano, parece ser la única leyenda urbana que, a la manera de los antiguos mitos, tiene al clima por protagonista. Sólo por eso, casi no necesita que se cumpla para que tenga sentido. Pero es verdad que también se cumple, la mayoría de las veces. Al menos en mis recuerdos, mientras avanzaba tempranito en mi bicicleta, muchos 21 de septiembre soleados no aparecieron. Debería ser aquella, entonces, una mañana excepcional, opuesta a las otras, las legendarias por feas. El mito tiene más detalles y habla también de un contraste con la noche anterior, la del 20, que todos los años tendría cielo despejado, claridad de estrellas, promesa de felicidad, todas cosas que a la mañana siguiente se incumplen. Ahora bien: de la noche del 20 de septiembre de … no me acuerdo nada porque la pasé encerrado en casa. El cielo pudo haber estado claro o no; igual mi mente veía todo oscuro mientras maquinaba la paliza que al otro día iba a darle a Marco Polo, el florista.

Anuncios