Archive for 29 octubre 2015

Vos

octubre 29, 2015

Vos no votaste Pinedo
votaste miedo.
Vos no votaste Gribaudo
votaste deuda.
Te hiciste el zonzo
votando Alonso
pero debajo de la mesa
votaste Griesa.
Vos no votaste Ritondo
votaste al Fondo.
Vos no votaste Bergman
votaste Morgan.
Votaste buitres
entre los globos
tu voto finge
que fue por todos.
Fue por Paul Singer.

Vos no votaste Michetti
votaste Cheeky.
Vos no votaste Santilli
votaste talleres textiles
clandestinos.
Vos no votaste Caputo
vos subejecutaste
tu voto.
Vos no votaste Larreta
votaste submetrocleta.
Votaste submetrocleta
subpresupuesto escolar
subatención de hospital
y subempleo precario.
Vos no votaste Del Sel
votaste arancel
universitario.

Vos no votaste a un galán
ni a un cocinero
ni a un comediante.
Votaste un taller ilegal
donde murieron
dos chicos.

Vos no votaste Lombardi
votaste tarde.
Vos no votaste Baldassi
votaste casi.
Vos no votaste Cambiemos
votaste menos.

No votaste Vidal
ni votaste Macri

votaste masacre
cultural.

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Números

octubre 26, 2015

Acaba de sentarse más acá,
a un cuerpo de distancia de mi alma,
el que vino en un asno a enflaquecerme
.
César Vallejo

La locura, dijo Einstein, es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener mejores resultados. Eso dijo Einstein que no era político. Que manejaba otros números, y sin embargo… Me pregunto cuánto calza su frase para las elecciones de ayer.

A tranco lento venían las PASO, las elecciones primarias que tuvimos hace algunos meses, A Macri en las PASO lo habían votado 5,5 millones de personas: el 24 por ciento de los que ese domingo de agosto entraron a una escuela. Ayer lo votaron 8,5 millones. Del voto de convicción (el de las PASO) al voto de apoyo (el de ayer) ganó tres millones más. En noviembre se verá cuál es el voto de confianza en Macri, y si no pasa nada singular de por medio, ocurriría que a la gente que ya cree en el modelo del Pro y a la gente que más o menos se dispuso a apoyarlo se le sume otra gente que decida, también, más o menos, “confiar” en Macri para presidente.

Ahora bien, lo significativo es que esos 3 millones de votos nuevos que tuvo Macri no vienen en absoluto de personas que en las PASO hayan votado a Scioli ni a Massa ni a la Izquierda (aunque algunos sí le habrían llegado de Margarita Stolbizer). Para el oficialismo Scioli ganó, de las PASO a ayer, 300 mil votos nuevos. Massa ganó algo más: 500 mil que en las PASO no había tenido él ni De la Sota (Massa tuvo dos millones de votos extra, pero que en principio incluirían el 1,5 millón de su aliado cordobés De la Sota). En cuanto a la Izquierda, el FIT tuvo 100mil votos más que en las PASO. Los únicos que perdieron votos fueron Stolbizer (200 mil menos) y Rodríguez Saa (100 mil menos). También perdió votos, y muchos, el blanco: cayó a la mitad, de 1 a medio millón.

No hay ningún dato que demuestre que la gran mayoría de los votantes reafirmaron su voto, pero tampoco, claro, nada que demuestre lo contrario. Sólo la experiencia diaria de cada uno de nosotros en diálogo con los demás sugiere, al menos en mi caso, que la tendencia general fue a reconfirmar -en los casos en que esto era posible- el apoyo al candidato al que habíamos votado en las PASO. Los resultados de ayer en principio demostrarían una sola cosa: que no existe la “traición”. El único “traicionado” significativo fue el voto en blanco. Y, con menor impacto, Stolbizer y Saa. ¿Entonces Aníbal Fernández se equivoca cuando habla de traición? Nadie dejó de votar a Scioli de los que hace meses lo votaron. Pero sí medio millón de votantes de la Provincia de Bs As votaron a Scioli para presidente y no votaron a Aníbal para gobernador. No sé si eso es traición.

La diferencia con las PASO se explicaría por el hecho de que hubo esta vez 2 millones más de votantes (25 millones, contra 23 hace unos meses) y sólo un porcentaje bajísimo -que no es medible, está bien, pero que se puede especular en torno al 10%- de esa gente a la que no le interesa mucho votar pero ayer sí fue a votar, lo hizo por Scioli. Y un dato: de esos dos millones de personas que votaron ayer pero no en las PASO, la mitad son de la Provincia de Buenos Aires. En la provincia que tiene algo más del tercio del electorado real del país se registraron esta vez la mitad de los votos del electorado fluctuante (que no es lo mismo que indeciso) que no siempre va a votar. O sea que alguien, que claramente no fue el Frente para la Victoria, logró llevar a esa gente a votar y, claro, llevarse esos votos. Alguien trabajó mejor en esa zona de la ciudadanía que no es ni traidora (porque traición implica lealtad previa) ni indecisa (porque la tan mentada indecisión era sobre a quién votar, y no sobre si ir o no a votar). La zona gris, indiferente, veleta.

A Macri los 3 millones extras de voto de apoyo parecen haberle venido sólo en un 40% (1, 3 millones) de los que eran sus contendientes internos en las PASO (radicales y Unen). Y un 10  a 20% podría haberle venido de gente que en las PASO votó en blanco o de desertores de Stolbizer, Rodríguez Saa e incluso de la izquierda que no es el FIT.

O SEA: El Pro logró en estos pocos meses que CERCA DE 1,5 MILLONES de personas bastante indiferentes al sistema democrático, o al menos a ir a votar, fueran ayer a votar y lo votaran a Macri.

¿Cómo lo hizo? Misterio. O no. A mí me parece que desde el Pro le hicieron caso a Einstein.

Porque claramente no hicieron lo mismo que antes de las PASO. Por un lado, cambiaron el discurso: se habló mucho del monumento a Perón, del coqueteo de Macri con los valores justicialistas, del “lo que el gobierno hizo bien, vamos a seguir haciéndolo”. Por otro lado, Macri en este último mes hizo la campaña más desencajada de las últimas décadas, con spots publicitarios basados en promesas incumplibles como “si me votan, no va a haber más inquilinos, todos vamos a tener casa propia”. Y finalmente, en un factor también muy importante, el Pro invirtió muchísimo dinero en estos últimos 15 días en movidas como la de los llamados telefónicos: llamados no sólo pregrabados sino con una tropa de quizás mil simpáticas fonomarketers que te buscaban charla, que eran “reales” -yo recibí al menos tres de esas llamadas verdaderas.

Abrumado, como los que escriben en primera persona, hoy digo “quiero entender”. Sólo que trato de bucear en todo lo que no me define, ni a mí ni a “mi gente”, y se me escapa, Pienso, primero, en los votantes convictos del PRO. Conozco poquísima gente que lo votó con cierta convicción (y uso la palabra “convicción” en un sentido muy laxo, que incluye la fe o la creencia propia de aquellas personas según la cual un país donde los pobres están mejor es necesariamente un país donde yo estaré peor). Tengo 3 conocidos que vienen apoyando al Pro desde hace meses o años. Trato de ver qué tienen en común. No son exactamente chetos, pero también es cierto que conozco poquísimos chetos. Lo único que tienen en común, descubro, es que, cuando los conocí y los frecuenté en la adolescencia, eran chicos de clase media con plata que iban a escuela pública y que repitieron al menos un año. Sí, me digo, son los repitentes, o al menos una parte de ellos. Son los que hoy están felices porque sus hijos van a escuelas privadas y pasan de una, y nadie les toma pruebas de historia ni ecuaciones ni ortografía. Eso es lo que mis tres votantes del Pro tienen en común. Además de que hace años ni los veo.

Pienso, después, en los votantes que ayer apoyaron al Pro y en las PASo habían votado a Carrió o al radicalismo. Ahí conozco a varios, algunos incluso son  amigos. Uno de ellos es un furibundo crítico de un intendente K de la provincia de BsAs, un intendente que, hay que darle la razón a mi amigo, venía haciendo agua por todos lados.

Y trato de pensar, por último, en alguno de ese millón y medio de personas que, no habiendo ido a votar en las PASO, ayer fue y votó a Macri. Son ellos -incluso más que “los chetos”- mi otredad, mi desconocimiento total. ¿Qué es esa gente? ¿Dónde viven? ¿Con quién se tocan? La duda sé que me va a carcomer los próximas días.

¿Quiénes son? ¿Son los descreídos útiles? ¿Son los que tienen precio y encima un precio muy bajo? ¿Son asnos? ¿Son los homo sacer? ¿Podría odiarlos?

¿Van a ser ellos los que definan?