Archive for 31 marzo 2017

La Teoría de la Vanguardia

marzo 31, 2017

burger

Un libro que durante mucho tiempo fue aceite para las fotocopiadoras de los edificios donde se enseña literatura o historia del arte: la Teoría de la vanguardia, de Peter Bürger. Su autor es un hijo de la famosa Escuela de Fráncfort donde trabajaron Theodor Adorno y Herbert Marcuse entre otros. Bürger, que dio a conocer este libro en 1974, sigue actualmente pillo y reflexionando sobre el tema -en 2014 de hecho sacó un libro cuyo título en alemán equivale a Después de la vanguardia, pero que hasta hoy no tiene traducción al español. Hay tres o cuatro libros de Bürger traducidos y más o menos disponibles en bibliotecas, no tanto en librerías. De todos modos es esta, la Teoría de la vanguardia, y quizás porque además de incluir planteos novedosos es también una especie de manual que repasa las concepciones del arte moderno desde Kant y Marx hasta Benjamin y Brecht, su obra principal o la más difundida. En algún momento existía una edición española del sello Península (que hoy pertenece al Grupo Planeta): esa edición es la que circuló en los ’90 la mayoría de las veces sin el aura del objeto-libro sino más bien en fragmentos o copias anilladas. Que hoy este libro pueda conseguirse, y a 220 pesos, en cualquier librería del ramo, se lo debemos a un editor remero de la escuela de Santiago Lange como es Néstor González, el editor de Las Cuarenta.
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Algo, urgente (Joao Gilberto Noll)

marzo 29, 2017

Los primeros años de vida despertaron en mí el gusto por la aventura. Mi padre decía que el sentido de la existencia a él se le escapaba, y vivía cambiando de trabajo, de mujer y de ciudad. La característica más visible en mi padre era la rotatividad. Se consideraba un filósofo sin libros, poseedor de una única fortuna: el pensamiento. Yo, al principio, pensaba en mi padre como en un hombre amargado por el hecho de que mi madre se hubiese ido dejándolo solo cuando yo todavía era un bebé. En ese entonces vivíamos en lo alto de la calle Ramiro Barcelos, en Porto Alegre; mi padre me llevaba a pasear todas las mañanas a la plaza Júlio de Castilhos y me enseñaba los nombres de los árboles, yo no quería quedarme sólo en los nombres, quería conocer las características de cada especie, su lugar de origen. Él me decía que el mundo no era solamente esas plantas, que era también las personas que pasaban y las que no pasaban y que cada uno tenía sus dramas. Yo le pedía upa. Él me alzaba en brazos y silbaba una canción medieval que decía que era su preferida. A upa de él, yo me ponía a balbucear pensamientos peligrosos:
–¿Cuándo te vas a morir?
–¡No te voy a dejar solo, hijo!
Me hablaba con una mirada visiblemente conmovida y decía que antes  me enseñaría a leer y escribir. Él se empeñaba en olvidar que yo sabía todo lo que le pasaba. ¿Para qué leer?, le preguntaba yo. Para describir la forma de este árbol, me respondía, un poco irritado por la pregunta. Pero enseguida se calmaba.
–Cuando aprendas a leer, de alguna forma vas a poseer todas las cosas, incluido a vos mismo.
A fines de 1969, a mi padre se lo llevaron preso en Paraná, en el interior. (Dicen que le pasaba armas a no sé qué grupo.) En esa época, tenía un negocio de artículos de pesca y caza en Ponta Grossa y ya no me llevaba a pasear. (more…)

El tío Piva

marzo 14, 2017

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Finalmente tenemos en castellano un libro sólo de poemas del brasileño Roberto Piva. Se trata de la edición bilingüe del que fue su primer libro, Paranoia, de 1963, traducida por Edgar Saavedra. El editor es Goyo, o Goyeneche, que desde hace diez años está al frente del sello Nulú Bonsai. La edición es pequeña, de bolsillo y hasta de bolsillo de camisa. Pero aun así incluye, fusionadas con los poemas, las fotos de Sao Paulo que tomó Wesley Duke Lee para la primera edición brasileña y universal de este librazo.

Roberto Piva (1937-2010) fue un poeta moral de una libertad absoluta para escribir sobre las cuestiones que le interesaron -detalles de la vida paulista capaces de mostrar o bien el fracaso de la civilización occidental o bien el constante renacer de lo dionisíaco-; un poeta que encontró su propia voz entre la enramada de algunos tonos de época -el aullido beatnik, la persistencia del surrealismo-, y alguien que se negó vehementemente a lo largo de su vida a crear o adscribir a movimientos o escuelas poéticas, siendo incluso que una etiqueta muy en boga en el ámbito brasileño de los ’70, la etiqueta “poesía marginal”, más de una vez lo persiguió para hacer de él algo así como el representante prototípico por delante de una decena de otros nombres, pero Piva la esquivó tanto como pudo. (more…)