Zona roja

junio 17, 2015 by

De la Melissa que te llama
a la Medusa que te ignora
hay un hilo.
La voz es casi inaudible
pero esta calle, de por sí,
ya chista.
También hay un hilo
entre el rolinga con polera
y el policía que se rasca
la línea chata que al pelo
le imprime el disco de la gorra.
Siempre todos se van sin pagar.
Siempre todos tienen aureola.
Ay, Bacacay,
calle de espera, de dosis,
de esclerosis,
el negativo de un cuadro de Malevich
te diría que sos.
Sin embargo, un corazón intransigente
todas las tardes te camina:
un chico que no quiere ser Messi,
una chica que no quiere ser Pampita.
Yo creo en ellos. Son el futuro.
No les cabe este porro
ni esta Ciudad Gótica.

Darth Vader & yo

junio 13, 2015 by

Próximamente

DARTH VADER & YO
cuentos
Imposible Ediciones

Y para ayudar al editor a vender esos libros, ya mismo aligero el historial de cuentos de este blog.

 

El Parque Rivadavia

junio 2, 2015 by

rivad

No sé muy bien en qué consiste el realismo visceral. No tengo diecisiete años, no me llamo Juan García Madero, no estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho. No soy huérfano. No seré abogado. Soy un lector que viene seguido a este parque, simplemente. Y que, en los puestos de libros en fila, hojea la literatura de la época. De las novelas que se agotaron, podría quedar acá un ejemplar. Las que se fueron de librerías sin que nadie las comprara deben estar también, en las bateas superpuestas. Ese pibe que el año pasado iba a revolucionar la escritura está en mis manos: pasó, pero no era malo. Ese y la lista de sus amigos dicen presente. A precio de remate o de colección. Estoy en el punto de reunión de todo lo editado. Si el rock argentino tiene una cueva de los orígenes, si el baño del bar “La Perla” echó a andar una historia, la literatura en cambio tiene esta cueva de la sobrevida, el Parque Rivadavia, donde no nace ningún escritor. Pero a donde todos llegan, como a una costa bañada por el sol, a estirar las patas de sus firmas, por el tiempo que se pueda.

* * *

De entre los distintos barrios creados para insertar inmigrantes ahí donde no había sino campo, mansiones dispersas y una vía del tren, Caballito, el menos obrero, tuvo desde siempre la simpatía y el favor de los hombres al mando del municipio. De hecho, cuando los conservadores del 900 ampliaron la ciudad a su pesar y se reservaron para ellos treinta manzanas con estatuas, jardines y bellos edificios, alguno, quizás Miguel Cané, proclamó el célebre dictado aristocrático: “Cerremos el círculo y velemos sobre él, pero también pongámosle algo de onda a Caballito”. Desde entonces el barrio es lo que es: masita fina a ojos del pueblo, bizcocho intragable para los acomodados. Por su esencia cuasi-privilegiada (en la que el cuasi es, sin duda, la mayor de las distancias), Caballito es el único barrio argentino que jamás dará un playboy. Eso sí: derrocha espacios de ocio, algunos verdes y otros no. Y si Cané y sus amigos le regalaron un parque como el Centenario, algunos años después el presidente Alvear pensó que era poco y le obsequió otros dos: Plaza Irlanda primero, y enseguida este Parque Rivadavia.

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El final de Mad Men

mayo 20, 2015 by

joan

Terminó Mad Men, la única serie estadounidense que vi completa. Como fumé muchos cigarrillos mirándola, es justo que escriba sobre ella. Disfruté y festejé la reconstrucción de una época que no viví, en una ciudad que conocemos de sobra. Si la serie nació pensada para representar el cambio de los ’50 a los ’60 en Nueva York, creo que lo logró con maestría, aun cuando su éxito la acabó llevando a tener siete temporadas y a ampliar un poco el recorte de época. Los protagonistas fueron todos hombres forjados en el imaginario masculino de los ’50: cowboys urbanos. Un machismo no tan distinto del ideal varonil que conoció el cine argentino a través de actores como Alberto de Mendoza. Las protagonistas, y en especial Peggy Olson, fueron todas mujeres cuya visión del mundo ya estaba jugada antes de la aparición de la pastilla anticonceptiva (1960). Quizás hubiese estado bien, dado que la serie se extendió en temporadas, insertar un personaje moldeado en los mismos años ’60 y que cobrara peso hasta volverse central. Quizás la hija de Don Draper, Sally, fue ese personaje. Leer el resto de esta entrada »

El rey de las especias (un capítulo)

mayo 19, 2015 by

Marcha-Federal

Klaudia tenía una vida difícil, verdaderamente difícil, pero podías pasar bastante tiempo al lado de ella sin que lo notaras. La ibas a ver en su rol de organizadora, nucleando a la gente de las escuelas de artes para distintas actividades extra clase. Era la vida que ella quería, no una vida regalada ni simplificada. Con esfuerzo iba labrando un destino más allá de ese par de esquemas sociales que había heredado –buen pasar, hija de periodista– y que le hacían la vida más fácil a los que estábamos alrededor de ella. Pero además de honesta Klaudia era comprensiva; todos tenemos un punto débil. Y acababa accediendo a ciertos reclamos que le planteábamos. Así, bastante en contra de su voluntad, en un momento había pasado a ser, además de la organizadora de marchas y ferias, la delegada de las idas a recitales. Muchos fines de semana íbamos a ver bandas gratis por medio de ella, que acabó siendo conocida por todos los jefes de prensa. Al principio decían “ah, sos la hija del Negro Espósito, claro”; después, “ahí viene la hija del Negro Espósito, hacelos pasar”. Leer el resto de esta entrada »

La pasión de los amantes

mayo 11, 2015 by

Veía a un pibe de unos dieciséis años con los ojos pintados y una remera de Bela Lugosi. Seguro que ese chico, cinco años atrás, se imaginaba yendo por la calle con cualquier vestuario menos ese. Desde una campera con tachas hasta una escafandra o un traje espacial, todo lo demás era posible, esto no. Crecer siempre es un proceso enfundado, envuelto en algo. Y la gótica es la envoltura adolescente por definición, porque es inimaginable desde la infancia.

Cuando crecer sin padre era todavía un estigma en la clase media, en barrios como Villa del Parque ocurría que, ahí donde una casa estaba habitada por una madre y sus dos hijos, el hijo varón era metalero y la hija mujer era gótica. Pero hoy la institucionalización del divorcio cambió las cosas, y los hijos de padres separados no sufren tanta presión y ya no van al Instituto Goethe a buscar influencias oscuras. Por el contrario el gótico se desplazó al conurbano y encarnó en chicos que pueden tener varios hermanos y un padre, además de una madre, más o menos presente. Para ellos está la saga Crepúsculo como para algunos de mi generación estuvo la película El ansia.

La primera vez que escuché un disco de Bauhaus volví a casa y me pinté una remera. Era una luna atravesada por una flecha y un lema que decía “Who killed Mr Moonlight?”. La primera vez que estaba entrando a la Facultad de Filosofía y Letras fui con esa remera y en la puerta un militante que pudo haber sido de Franja Morada reconoció el dibujo y lo elogió. Entré, voté en las estudiantiles, y al otro año empecé a cursar.

“La pasión de los amantes es por la muerte”, dice una de esas letras. Ya casi no escucho Bauhaus desde hace veinte años, más o menos desde que escuché a Caetano Veloso cantando “Jokerman”. Sin embargo la voz de Peter Murphy está siempre ahí, y es cálida. Programada para rincones oscuros, nunca pudo hacer otra cosas que transmitir vitalidad.

Los claros mandan (relato)

abril 7, 2015 by

En las inferiores somos muchos, y casi todos quieren ser Messi. La competencia es cruel de mitad de cancha para adelante, así que sólo los defensores tenemos el puesto asegurado. Eso influye en nuestro cotidiano: los de atrás nos movemos firmes, sin riesgo, como trabajadores de planta en una empresa o músicos de una vieja guardia. Charlamos entre nosotros, pese a que tenemos catorce años, con mucha madurez. La delantera es picardía y pesadillas de inconstancia; el mediocampo es lo mejor: lucha, insidia y creación. Pero la defensa tiene sus ventajas: el piso no se mueve, la ropa no desaparece de los lockers. La vida es sencilla y los colectivos que te llevan al entrenamiento no se atrasan.

Sin embargo, debe ser el hartazgo que siente un adolescente ante cualquier función fija, el rechazo a estancarme en el bienestar europeo del defensor, lo que de un tiempo a esta parte me hace querer dejar el club. Leer el resto de esta entrada »

El spam ya existía

abril 6, 2015 by

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En los libros de James Joyce se come mucho corned beef. Esa es, o podría ser, la mayor marca rioplatense en el autor del Ulises. Para alguien que no leyó a Sarmiento ni a Mansilla, no es poco. Lo que sí se comenta es que Joyce hojeó algún libro de Güiraldes (tenían amigos franceses en común). Y ante una versión enlatada y for export del campo argentino como es Don Segundo Sombra, debe haber preferido una versión enlatada y for export de los productos del campo argentino, como es el corned beef. Yo en su lugar elegía lo mismo. Siempre es mejor cualquier corte de vaca a que te vacunen con una oda al ganado. El plato lleno antes que la prosa bucólica. Y el corned beef, a fin de cuentas, tampoco es carne mala. Dicen que fue y sigue siendo de falda. Se ubica más cerca del manjar que de la porquería. En Inglaterra, de hecho, y varias décadas después del Ulises, Margaret Tatcher supo definirlo como una “delicatessen para los días de guerra”. Una wartime delicacy, dijo la Tatcher no de la obra de Joyce sino del corned beef –y lo mismo se puede decir del spam.

Latas de falda argentina o uruguaya molida se abrieron en toda Europa durante los preparativos y los recreos de las dos grandes guerras. Leer el resto de esta entrada »

Romeo tuvo a Julieta

marzo 27, 2015 by

Atrapado entre estrellas retorcidas,
líneas tendidas y el error del mapa
que trajo a Colón a Nueva York;
encorsetado entre el este y el oeste,
con su chaleco de cuero está yendo a buscarla.
Por un instante la tierra cruje y tiene un temblor.

En la oreja, un crucifijo de diamante
que le sirve para espantar el miedo
de haberse dejado el alma
dentro de cierto coche de alquiler
y un lampazo escondido en los pantalones,
un trapo para limpiar los manchones
volcados en la vida de la ondulante Juliette Bell.

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El escritor argentino y la extradición

marzo 14, 2015 by

Primero fue Hernán Casciarmapai, y no dijimos nada. Su atropello y sus orsais nos caían bien. Después vino un tal Andrés Neuman, y ahora uno que se llama Patricio Pron. Ya es una banda.

Son los narradores que escriben una versión de sus textos para Argentina y otra para España. No tienen drama en elegir entre el tú y el vos, o entre el boludo y el gilipollas: según la audiencia, alternan. La idea más o menos es que los lectores españoles se percaten de lo bien que los tipos se españolizaron, y los argentinos de cuánto les siguen tirando el alfajor, el colectivo, la birome y el dulce de leche. Son ajedrecistas del mercado literario. Nos representan en Madrid, en Frankfurt, en París. Cuando los llevan a la Feria de Guadalajara dudan un segundo acerca de cómo dirigirse al público: si de vosotros o de ustedes. O de queridos cuates. Leer el resto de esta entrada »


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