Día del Himno

mayo 18, 2018 by

Porque era un día especial, Luis se levantó más temprano. Salió a la calle vestido de blanco; en el camino al Zócalo se cruzó con otros niños igual de madrugados y arregladitos. Las chicas le parecieron más lindas, todas perfumadas y como novias. A algunas sus madres no habían podido comprarles ropa, pero desempolvando el traje de bodas lo ajustaron a esos cuerpos menudos y a la grandeza de la ocasión. Era la mañana del 6 de septiembre de 1910. Corría el mes de festejos por el centenario de la Independencia, y la ciudad clavaba la vista en los seis mil chicos de escuela primaria que entonarían el Himno y el recién compuesto Canto a la Bandera. Ellos sabían la letra de los dos; los adultos, sólo la del Himno. Pensar eso llenó de orgullo a Luis mientras cruzaba la Alameda. El orgullo lo hizo acercarse a unos soldados de uniforme extraño, que aceptaron conversar. Hablaban raro los soldados: unos decían “pibe” por chamaco; otros, “garoto”; y unos terceros ni se entendían. Le dijeron que venían de Francia, de Brasil, de Argentina; que iban a desfilar; que pronto llegarían sus presidentes. Otros chicos se acercaron, casi todos de la mano de sus padres, y se armó una ronda. Charlaron hasta que un adulto dijo que ya era hora, y apuraron el paso. Alguien le preguntó a Luis por su familia; mintió que estaban en el palco, al lado de Porfirio. Al salir de la Alameda, un kiosko exhibía la tapa de El Diario: leyó que el poeta de América, Rubén Darío, no iba a ser recibido por el presidente, por oponerse a la intervención yanqui en Nicaragua. Vio otro periódico, uno que el padre nunca había llevado a la casa. Con su nombre raro, El Antirreleccionista decía que unos estudiantes en apoyo a Darío tiraron piedras a la casa del Llorón. Llegó al Zócalo; formó fila; paseó la vista entre la gente. Tiempo sin ver al padre, allá en Jalisco. Sí vio, o creyó ver, a sus hermanas, vestidas de blanco, formando a unos cuantos metros de él. Faltaba Augusto, el mayor, el de más suerte. Que andaba por Guadalajara – antes se iba en carreta y llevaba una semana cruzar la distancia hasta Jalisco y esos lodazales que se hacían con lluvia. Saludó el presidente. Un militar habló de esta hermosa fiesta de la niñez en que, en presencia de la bandera tricolor, erigida en vastos lugares abiertos, los niños de todas las escuelas jurarían lealtad eterna. Sonó el Himno y Luis cantó. Siguió el Canto a la Bandera y los adultos, que hasta ahí la ignoraban, conocieron la nueva poesía. Estallaron aplausos. Luis se distrajo de nuevo. No entendió lo que decía la voz grave y aparatosa, pero vio que sus compañeros se agachaban. Pensó en lo absurdo de que les hicieran poner ropa blanca, para después tener que arrodillarse en el piso. Pensó en la mamma y se la imaginó lavando, ella que siempre había tenido quien le limpiara y perfumara cada prenda. Volvió a mirar a todos lados: no iba a encontrar a su hermano, y menos a su padre. Dejó que al orgullo lo atravesara otra emoción, más dura. Una envidia más fuerte que el piso repleto de rodillas. Sus colegas, que habían llegado acompañados, le parecieron chicos. Sintió tanta indiferencia por ellos como envidia por el hermano, que de un día para otro se pasaba al bando de los adultos. Se lo imaginó entrando a la estación Buenavista, camino a Jalisco, veintidós horas. Desde que estaba el tren, Guadalajara era como una colonia un poco más lejos del DF, papá se había mudado de barrio, no de ciudad. Vio a Augusto recorriendo ese otro barrio, vestido con un traje fino, el pantalón sin manchas, las calles con carteles de la Cervecería Estrella y la fábrica de perfumes La Parisiense. Lo vio llegar a la oficina del diario, abrazarse, conseguir trabajo en la sección de los músicos y los artistas. No vio, no pudo ver, que al hermano nadie lo recibía, que el viaje era en vano. No vio que al padre ya nadie lo llamaba gerente ni director. No supo que Augusto estaba solo en Jalisco, y que de regreso a México iba a tener que trabajar de cualquier cosa. Pero cuando empezó a agacharse distraído, unos segundos después que los demás, sí supo y sí vio que él mismo estaba solo. Y cuando clavó las rodillas en el Zócalo, vio y pensó que para él tendría que haber un destino importante. Recién entonces Luis pudo jurar por la Patria, algo retrasado. Tenía la cara atravesada de orgullo y envidia, de indiferencia y dolor.

(De: Una imprenta para los superhéroes. La historia de Luis Novaro y la Editorial Novaro)

Anuncios

Angélica Freitas – Cristian De Nápoli: presentación de sus libros

mayo 1, 2018 by

TapaAngelicaFREitasZ&GTapaDeNapoliZindo&Gafuri

El jueves 10 de mayo a las 21 hs en CIA/Centro de Investigaciones Artísticas (Bartolomè Mitre 1970, CABA), la editorial Zindo & Gafuri invita a la presentación de sus nuevos lanzamientos de este año, los libros de poesía:

Antes de abrir un club (poemas 2007-2015), de Cristian De Nápoli (Buenos Aires, 1972)

Un útero es del tamaño de un puño, de Angélica Freitas (Pelotas, Brasil, 1973)

Los autores leerán algunos pasajes de sus libros, y CIA y la editorial Zindo & Gafuri ofrecerán un brindis en saludo a esta doble novedad. La lectura de Angélica Freitas, presente en Buenos Aires gracias a la Embajada de Brasil en Argentina, irá acompañada de la lectura de las versiones en español de sus poemas, a cargo de De Nápoli, quien también realizó la traducción del libro.

Lo que sigue es una pequeña selección de poemas de ambos libros.

Cristian De Nápoli (1972) es poeta y traductor. Durante varios años realizó un festival de poesía, el Salida al Mar. Publicó los libros de poesía Límite bailable (1999), El ring (2004), Los animales (2007) y El pueblo le canta a sus familias disfuncionales (2012), y uno de cuentos, Darth Vader y yo (2015). En traducciones suyas circulan obras de Nelson Rodrigues, Vinicius de Moraes, Tim Burton, Leonard Cohen, William Carlos Williams y otros. El libro que se presenta en esta ocasión, Antes de abrir un club, reúne varios poemas escritos entre 2007 y 2015 que estaban inéditos.

TapaDeNapoliZindo&Gafuri

Dreams never end

En el primer minuto del primer tema
del primer disco de New Order,
¿no te parece que los tipos consiguen
dejar atrás la influencia del grupo anterior?

Pensá en ese tema: todavía
no es el ritmo de fiesta que está por venir
pero ya rompen con esa euforia densa
y hasta tenebrosa del pasado.

En el arranque, hay que reconocerlo,
de los cincuenta segundos iniciales
la música mantiene el viejo clima opresivo.
Es necesario. Forma parte del proceso.

Hasta que, detrás de esa guitarra negra
que lentamente iba rasgando una especie de capullo,
salta la batería y estalla, y habilita al teclado.
Tal vez sea el minuto más épico en la historia del pop.

¿Pero qué decir del nombre, “Los sueños nunca mueren”?
Título raro para un tema y una propuesta
que era un corte emocional con todo lo hecho
hasta entonces, cuando la banda era Joy Division.

Título que hace pensar que los tipos, antes,
habían pasado años apartados de sus sueños
y haciendo una música oscura por obligación.
En la poesía eso pasa mucho.

* * *

El club de Lord Byron y sus amigos

Hay amigos que ni bien llegan
son de la política de contar
que conocieron a una chica. ¿Buscan un guardián del levante
que felicite con los oídos? ¿Buscan un poco de satisfacción?
Otros amigos ni bien llegan
te hablan del último montón
de plata fácil levantada. ¿Buscan el gran paroxismo
de todo negocio? ¿Quieren ver la envidia en la cara
de los que normalmente
facturamos poco y nada?
Hay amigos que llegan y narran las boludeces que los intrigan.
Para ellos se inventaron titulares de tipo “Argentina enviará a…”.
¿Qué cosa enviará? ¿A dónde?
¿Lo saben los diarios que leen ellos?

Bocones, descarados,
inverosímiles, puro show,
son mis amigos. Ellos estaban
el día que tuve que contar cómo se me ocurrió
un poema perfecto, detonado por cierta droga,
mientras volvía a mi cuarto y me quitaba la ropa
después de un baile de disfraces
en el año de orgías de 1814.

* * *

Angélica Freitas nació en Pelotas, Rio Grande do Sul, en 1973. Publicó sus primeros poemas en un blog personal llamado Tome uma xícara de chá. En 2007 salió su libro Rilke Shake, editado por CosacNaify/ 7Letras, y en 2011 su segundo libro, Um útero é do tamanho de um punho (CosacNaify, reeditado luego por Companhia das Letras). Poemas y libros suyos han sido publicado en español, alemán e inglés; en Argentina, primero en un volumen colectivo, Cuatro poetas recientes del Brasil (Bs.As., Black & Vermelho, 2006), luego en un dossier del Diario de Poesía, y hoy en esta edición de Zindo & Gafuri.

TapaAngelicaFREitasZ&G

De: Un útero es del tamaño de un puño

.

porque una mujer buena
es una mujer limpia
y si es una mujer limpia
es que es una mujer buena

hace ya millones de años
se plantó sobre dos patas
la mujer era brava y sucia
brava y sucia y ladraba

porque una mujer brava
no es una mujer buena
y una mujer buena
es una mujer limpia

hace ya millones de años
se plantó sobre dos patas
dejó de ladrar, es mansa
es mansa, buena y limpia

* * *

una mujer muy fea
era sumamente limpia
y tenía una hermana menos fea
que era más o menos limpia

y además una prima
increíblemente bonita
que mantenía solamente
las partes esenciales limpias
que eran el cabello y el sexo

mantenía el cabello y el sexo
sumamente limpios
con un shampú hecho en texas
por mexicanos aburridos

pero la heroína de este poema
era una mujer muy fea
sumamente limpia
que llevó por muchos años
una vida sin eventos

* * *

a una mujer insanamente linda
un día van a regalarle un automóvil
con toda seguridad
van a regalarle un automóvil

y muchas flores
todas las que sean necesarias
más que para las feas, las convalecientes
y las secretarias juntas

ya a una mujer extrañamente linda
puede que le regalen flores
y también puede que le regalen un automóvil

pero un día va
con toda seguridad
a tener que venderlo

* * *

Bowie, entre el cielo y la pampa

abril 12, 2018 by

bowie2

Fragmento de un texto sobre David Bowie y la recepción argentina de su música. Con testimonios (que agradezco mucho) de Beatriz Vignoli, Carolina Muzi, Patricio Torne, David Wapner, Horacio Fiebelkorn y Andy Andersen.

A las preguntas sobre cuándo y cómo aterrizó Bowie en la pampa, y en qué medida se lo conoció antes de que los dúos con Tina Turner y Mick Jagger lo volvieran popular, le pueden salir al cruce distintas respuestas según uno vaya a las primeras noticias de prensa, a los discos que se editaron en el país o a la recepción concreta de las personas. Si nos guiamos por lo primero, al parecer todo habría empezado en el ’72 con una serie de notas muy elocuentes, por más que nada digan sobre el impacto real. En muchos países las revistas de música cumplen una función de destape: introducir temas y figuras internacionales a riesgo de que lo nuevo no esté a mano. En la Argentina de los ’70 algunas revistas acentuaban esa espectralidad porque, como se oponían al negocio del rock, no había problema si en las tiendas faltaba el disco que comentaban. Así, Bowie tema de revista es un año y medio anterior a los vinilos criollos de Bowie. Y de entrada cala en notas extensas, exclusivas, polémicas. Que hablan del ‘fenómeno’, de ‘la Gran Estrategia Bowie’, cuando el músico es casi un desconocido. Eso es lo que hace la revista Pelo, la más importante, y la que lo introdujo. El artículo puntero (Pelo 32, 1972) tiene este título: “Con el apoyo del pueblo dominaré al pueblo”. La nota no habla de música; dice: “los productores lo aman y veneran”, “la mayor parte de su actual fama la ha logrado gracias a sus ropitas y gestos unisex”, “los fans adolescentes se preocupan con felicidad por averiguar qué ropa se va a poner esta semana, mientras que las audiencias universitarias preparan diletantes tesis sobre los reflejos de la cultura contemporánea en los trabajos de David Bowie”. Lee el resto de esta entrada »

Ivo (Primera parte)

enero 18, 2018 by

ivoA muchos la vida de Ivo siempre nos tuvo sin cuidado. Hoy un libro dice que tiene más de sesenta años y que vive solo en el campo, rodeado de perros. Fuera de ese libro, que no está traducido, es casi nada lo que se sabe de él. Su biografía en Wikipedia es de las más sintéticas que vi, apenas diez líneas, y hablo de la versión en inglés, su lengua materna. Ni siquiera está la fecha de nacimiento, como para saber de qué signo era. Lo que destaca esa minibio es un hecho drástico: en 1994 Ivo sufrió un colapso nervioso y decidió vender todo, y retirarse a los cuarenta. No es un dato menor, pero insérteselo en una vida de repliegues y padecimientos varios, como puede que sea la vida de Ivo, el primer dark. La Wikipedia en inglés aclara qué es lo que nuestro hombre vendió: un sello discográfico, 4AD, celosamente construido en diez años. Luego nos enteramos de que por ese sello Ivo hizo debutar en disco a estas bandas: Bauhaus, Birthday Party (Nick Cave), Cocteau Twins, Dead Can Dance y los Pixies, entre otras. Por último se nos dice que, en su visión de las cosas, Ivo no era un productor de discos sino un director musical. Lee el resto de esta entrada »

¿Qué es el lunfardo?

diciembre 29, 2017 by

quino

Un recurso comunicativo de los estudiantes de intercambio. Miles de jóvenes europeos transitan Buenos Aires con base en barrios como San Telmo y con una habilidad indiscutible para hallar gemas de nuestra oralidad. A veces, más que gemas encuentran yemas, de huevos podridos hace cincuenta años. No sé de dónde sacan (¿de Lonely Planet?) esas palabras como “pebete” y “cameruza”. Pero reviviéndolas mantienen la llama, una llama de 222 patitos necesaria para, sin dominar la gramática del español o la diferencia entre ser y estar, hablar en criollo como un criollo. Pedir un “feca”, de paso, sólo puede ser un consejo de Lonely Planet.

Un recurso estético de los narradores para ganar credibilidad barrial. Necesidad de “rescatar” el habla de la tribu. El problema (del léxico) es que, por alguna extraña razón, muchas veces lo que se quiere rescatar no está en peligro. Está vivo, y se siente bien. ¿Qué hace entonces el socorrista? ¿Se vuelve a su casa? Es una posibilidad, la más sensata. Pero el narrador socorrista acaba de salir a la calle, y no quiere perderse el paisaje social. Insistirá entonces en el lunfardo, si es necesario prendiendo la tele (porque al final volvió a la casa). Nada impide que le vaya bien. La credibilidad barrial o street cred no es algo que se obtenga en el barrio, se sabe. Lee el resto de esta entrada »

Las colecciones populares (2)

noviembre 18, 2017 by

De Quíos al kiosko

alejandriaCierto subtexto para lo que sería una historia de las colecciones tendría que llevarnos a un tiempo y una sociedad que mira sus documentos acumulados en papeles y en memorias y ante ellos dice, casi sin despeinarse: “Estos van por un lado, estos van por otro”. ¿Cuál puede ser esa sociedad? Una más o menos ‘laica’ y escolar. Olvidemos las religiones, porque el modo que tienen de separar unos textos de otros es elevando al conjunto A y ninguneando al resto, si no quemando o prohibiéndolo. Como movida jerarquizante, sin duda, es posible que nuestra historia se prefigure en Grecia con la invención de esos dioses laicos que son los autores. Engarzando el tiempo mítico de Orfeo con el histórico de Arquíloco y Safo, ahí habrían actuado cientos de personas de las que nos quedan, fundamentalmente, dos marcas de autor. Una es para alguien que habría sido ciego y que, natural de la rocosa Quíos, habría viajado por las islas y el continente helénico cantando mejor que nadie una serie de eventos. Esos cantos, los suyos, se habrían convertido junto con los de otro cantor, griego también, aunque más volcado a temas naturales que sociales -los tiempos del cultivo, la creación del mundo- en la primera bibliografía escolar obligatoria.  Lee el resto de esta entrada »

Las colecciones populares (1)

agosto 25, 2017 by

robin4

En los comienzos está la colección, una palabra del orden de las jaurías, las alamedas y las bandadas. Según las décadas de un viejo siglo, esa primera experiencia de lectura pudo llamarse Clásicos Billiken, Colección Robin Hood, Los Cuentos del Chiribitil o Elige tu propia aventura. A veces, y porque la infancia tiene el atributo pero no el monopolio de la fidelidad, se da el caso de lectores que siguen atados de por vida a una matriz, hombres y mujeres que se resisten a dejar “El séptimo círculo” o “Grandes Novelistas”. ¿Por qué las colecciones nos gustarán tanto? Quizás en su democrática razón de ser hay un desprecio por el don (lo único, lo insuperable) y una consagración de la expectativa (lo que falta, lo que un día aparece). Uno diría que su fundamento puede captarse en aquel chiste del Negro Dolina: “Más difícil que trazar una línea entre A y B sin que C se dé cuenta”. La colección es eso: la esperanza puesta en C y después en D, esperanza no de que el show siga, más bien de lo contrario, de que vuelva a empezar, parecido pero distinto, en otra parte. Otras continuidades (los volúmenes de una saga, las temporadas de una serie) tienden a renovar el packaging, la cobertura, y mantener intacto lo demás. Las colecciones hacen lo opuesto: igualitos de afuera todos sus episodios, por dentro cada uno instala un tiempo, un espacio, un argumento y unos personajes, a veces ajustándose a un bloque o un eje temático, otras ni eso. Lee el resto de esta entrada »

Juegos de arte

agosto 3, 2017 by

Los trozos de papiros griegos más antiguos que se conservan son de los días de Aristóteles. Como en los egipcios, la escritura en ellos es continua, sin espacio entre palabras. Pero, a diferencia de los viejos textos egipcios, y en general de lo que solemos representarnos en nuestra mente, los papiros griegos no se leían “de arriba abajo”, no se desplegaban con una mano en alto y la otra punta del rollo tocando el piso, sino en sentido horizontal, tal como sería, hoy, la lectura de un libro muy apaisado. Y es que en Grecia se estilaba escribir primero en folios, y luego unirlos uno al costado del otro hasta lograr la extensión normal del rollo (cerca de seis metros, que enrollados calzaban bien en el puño). O sea: podía no existir aún el espacio entre palabras, pero ya estaba la diagramación, la página. Pudo haber sido la importancia de los textos breves lo que llevó a redefinir el espacio del rollo de esta otra manera. Pudo haber sido, la página, un invento de la poesía.

A la muerte de ese pollo de Aristóteles que fue Alejandro Magno, la Grecia clásica deriva en la etapa llamada helenística. La lengua que antes se usaba desde el sur de la península itálica a la costa turca se extiende a lo que hoy es Túnez, Egipto, Bulgaria, Siria, Armenia, Pakistán… Los reinos se dividen: hay que imaginarse el “mal de la extensión” (sintagma sarmientino que aplica a la pampa) pero no como tabla rasa sino en una dilatada tierra llena de ciudades y riquezas. Toda esa nueva heterogeneidad conjunta se contrarresta buscando un núcleo de sentido, ¿en dónde?, en el pasado, y así la literatura helenística se vuelve gramática, crítica literaria, ordenamiento del canon. Alejandría y su biblioteca que sale a la caza de la tradición (literalmente fue una caza, con agentes de aduana confiscando los libros que trasladaban los barcos) es el mejor símbolo. En sus gabinetes nace el poeta-filólogo y el texto cultural o hasta culturoso como nota al pie del poema canónico antiguo. Nace también la contracara del poema nerd: el elogio de la vida campestre. Asimismo, y en otra vertiente, la poesía de la experiencia y del conocimiento ceden su lugar, ocio urbano y vida fácil de por medio, a una nueva poesía del juego con las palabras o la página, el atletismo gráfico o verbal.

La poesía visual surge en el arranque de la época helenística. Los primeros ejemplos son los caligramas de Simias de Rodas hacia el 300 a.C.: tres poemas conocidos como “Las alas”, “El hacha” y “El huevo” justamente por el dibujo que forman las palabras en su disposición sobre el folio. Son juegos de arte (technopaignia) que más tarde pasarán a Roma –donde se los llamará carmina figurata– y prenderán fuerte sobre todo en la Edad Media. Pero la dicha palabrista sólo en el mejor de los casos se vuelca a la poesía visual. En el peor (y más decadente, y abundante), habría que pensar en los poemas que, además de no decir nada, tampoco dibujan nada. Los meros rebusques de palabras, que al parecer también se habrían cultivado en Grecia, aunque otra vez es el medioevo la fuente generosa (los poemas en latín de Ausonio, Alcuino y demás). Volviendo al helenismo, se sugería que en paralelo al despliegue de estos juegos de arte nació otra vertiente, la bucólica, con la idealización de la vida campestre en los poemas de Teócrito (retomados por Horacio, entre otros). La bucólica, esa poesía de la experiencia urbana por oposición –un allí y ahora contra el aquí y ahora–, luego podrá caer en automatismos y esquemas, pero es innegable que nace de un grito, un hartazgo, una perturbación. A Teócrito, dicho no al pasar, también se le atribuye un poema visual, uno no tan artificioso (frente a los de Simias) y donde el corte de versos va del más largo al más corto. Por el dibujo que forma se lo llamó “La siringa” –nosotros podríamos decirle “El siku”– en homenaje a la flauta de los campesinos.

siringa1

siringa

 

Como este ensayo no es sobre la poesía sino sobre la formación del libro de poesía, se impone la pregunta acerca de si esos poemas visuales funcionaban solos o dentro de un corpus. Y acá, una vez más, las opiniones se dividen. Algunos estudiosos creen que la ‘funcionalidad’ del poema-huevo (por dar un ejemplo) radicaba en su inscripción en una cerámica oval. Otros, en cambio, y a ellos adscribo, sugieren que justamente la forma del huevo tenía sentido en un folio de papiro (que a su vez es página de un libro) sobre el que ahora los griegos preferían ‘dibujar’. En el caso de Simias, de quien se conservaron tres caligramas, parece bastante claro que se trataba de un ejercicio sostenido. Pero además del dibujo hay que tener en cuenta que son poemas de léxico rebuscado y enigmático –intraducibles, dicen los que saben– y en este punto uno tiende a pensar que el atletismo verbal es maratónico: seguramente esos poemas formaban parte de libros enteros guiados por un principio de juego formal, junto con otros textos que en vez de trazar imágenes figurativas propondrían juegos de palabras, acrósticos, repeticiones, simetrías y encabalgamientos léxicos, etc. Una cosa es segura: la importancia de este modo poético en la historia que lleva al libro de poesía. Sin duda significó mucho en el abandono de la escritura continua y la materialización del espacio en blanco no sólo para el corte de verso.

(Fragmento de Apoyado en mi lanza. Aportes en torno al libro de poesía, de próxima aparición)

simmias_rodas

Simias de Rodas: El Hacha – Las Alas – El Huevo

Dime quién salda

junio 5, 2017 by
rba romantics

Colección RBA Romantics

El saldo es el Purgatorio de los libros. Es la segunda vida en bloque, en pelotón, de los que todavía pueden zafar del picadero de papel, que es el infierno de los libros. Como purgatorio, las mesas de saldo son lugares para libros que pasaron su primera vida sin encontrar lector, y que ahora, mientras esperan, bajan sus pretensiones (pudiendo caberles todavía la posibilidad del descenso al picadero). Por supuesto que también hay un paraíso de los libros. Está en las bibliotecas, las casas, en ciertos estantes de librerías. En ese paraíso manda el librito más veces leído, prestado, comprado, vendido y vuelto a comprar en todo el mundo. Cualquiera -un ejemplar de Las olas de Virginia Woolf edición tapa dura Bruguera 1981 con un sticker de librería en la primera hoja, un sello de casa de canjes, una ficha de biblioteca pública (abigarradísima de datos) pegada a la retiración de tapa, dos dedicatorias distintas a mano, tres o más pulsos diferentes en los subrayados a lápiz o birome y muchas anotaciones al margen (algunas de ellas discutiendo entre sí tipo “¡qué hermoso!” y “¿te parece?”- puede ser, en aquel paraíso, un dios. Pero hoy quiero hablar del purgatorio. Lee el resto de esta entrada »

Como un golpe de rayo

abril 18, 2017 by
rayo
La editorial Caja Negra acaba de sacar a la calle un nuevo libro del periodista musical inglés Simon Reynolds. Como un golpe de rayo es un estudio minucioso, documentado como ningún otro, sobre la escena y las figuras que en la década del 70, y en Inglaterra, le dieron forma a lo que se conoce como glam rock. En el centro están David Bowie y Marc Bolan. En torno o en paralelo a ellos, el glam pesado de Alice Cooper y el más dulzón de Roxy Music. O sea: los músicos y los eventos que hicieron que Londres en el ’73 dejara de ser, según Luca Prodan, un lugar “aburido y estancado”. Músicos y eventos que, también se puede decir, prepararon el cambio a fines de esa década. Como un golpe de rayo es el cuarto libro de Reynolds que aparece entre nosotros, todos por la misma editorial, y siendo que este es el de escritura más reciente -se publicó en Inglaterra en 2016 después de la muerte de Bowie- y que los anteriores como Postpunk ya venían y vienen cosechando un público fiel, es de imaginar que se convertirá en uno de los libros más comentados del año.

Lee el resto de esta entrada »