Archive for 23 octubre 2009

Beatriz Vignoli

octubre 23, 2009

Nació en Rosario en 1965.
Libros publicados: Proesía (1979), Blues de la erosión (1980), Almagro (Edit. Municipal de Rosario, 2000), Viernes (Bajo la luna, Bs As, 2001), Ítaca (Junco y Capulí, Rosario, 2004), Antología Personal (Concejo Deliberante, Rosario, 2004), Soliloquios (Huesos de Jibia, Bs As, 2007) y Bengala (Bajo la luna, 2009), también la novela Reality (E.M.R., 2004) y la nouvelle Nadie sabe adónde va la noche (Bajo la luna, 2007).

Nadando hasta Bolivia (del libro Soliloquios)

a Edgardo Zotto

Fidel, mi fiel hermano en la mañana,
tengo treinta y nueve años, estoy triste,
triste en la ciénaga de mi furia.
No me pidas paciencia,
mil años vietnamitas contra China…
soy médico, debo atacar la enfermedad.
Debo quebrar el fuego de esta nada.
En medio de la selva, sueño con ciudades.
Mi hermano de absoluto,
veintisiete balazos en un blindex
arman una escritura
y no el eco de la muerte animal en los árboles.
¿Encarno el Ideal, con mi barba llena de piojos?
Soy el que con acero debe horadarse
para conquistar la bocanada.
Fui extranjero en mi casa:
nadé para mi madre, roto de frío,
había que enseñarme a respirar.
Yo era el otro Ernesto Guevara, el hijo.
Cuando el aire llegaba a mis pulmones
llegaba por error.
Pensar que jugué al rugby.
Si hasta parezco un proletario yanqui
enfermo de humedad
en esta jungla casi congoleña
donde el comando Jimi Hendrix canta:
Hey, Joe,
I heard you shot your woman down.
“Un pájaro muerto,
cuerpo sin vida
en la puerta: mal presagio
para empezar el día”,
oigo que dice alguien de los nuestros.
No hay puertas en la selva, debo estar soñando.
No hay adrenalina, ni epinefrina, ni mina
pero soy escritor:
estoy armado.

Beatriz Vignoli leerá el 6 de noviembre a las 20 hs en Biblioteca Nacional

Angélica Freitas

octubre 23, 2009

Nació en Pelotas, Rio Grande do Sul, en 1973.
Publicó en su blog Tome uma xícara de chá (http://loop.blogspot.com). En 2007 salió su libro Rilke Shake (CosacNaify/ 7Letras). En Argentina poemas suyos fueron publicados en Cuatro poetas recientes del Brasil (Bs.As., Black & Vermelho, 2006) y en Diario de Poesía.

De El libro rosa del corazón de los pavotes(inédito)

I.
yo cuando corto relaciones
corto relaciones.
no existe eso de
que se cruzan las hinchadas
todos los
sábados.
es la extinción del estadio.
veo las fuerzas
que actúan, la tijera,
el papel,
las ganas de cortar.
todo es provocación?
entonces envolvé
tu taquicardia
en un helado de almendra,
rezá que se derrita.
cuando me acuerdo del
corte revivo la
herida.
mejor no.
el corte es definitivo,
el dolor vuelve en forma
de milán madrid
o liverpool
cuando se lo convoca.
ricardo
acordate de tu pasado
sólo si te da
placer.
how elizabeth
bennet of you.
pero sacar
deleite de la pérdida,
convencer a fulana
de que mi debilidad
no oblitera?
exigir un río de janeiro
con gatos y libros,
legítima esposa?
me quedo soñando con
el viaje a un país donde la
lengua sea vértebra
sobre vértebra,
palabras con j
antes de l,
y pedazos griegos
que me devuelvan
al alquiler de casa.

I.
eu quando corto relações/ corto relações./ não tem essa de/ briga de torcida/ todos os/ sábados./ é a extinção do estádio./ vejo as forças/ que atuam, a tesoura,/ o papel,/ a vontade de cortar./ tudo é provocação?/ então embrulha/ tua taquicardia/ num sorvete de amêndoas,/ reza que derreta./ quando lembro do/ corte revivo a/ ferida./ melhor não./ o corte é definitivo,/ a dor retorna em forma/ de milão madri/ ou liverpool/ quando convocada./ ricardo/ lembra do teu passado/ só se te dá/ prazer./ how elizabeth/ bennet of you./ mas tirar/ deleite da perda,/ convencer fulana/ de que minha fraqueza/ não oblitera?/ exigir um rio de janeiro/ com gatos e livros,/ legítima esposa?/ fico sonhando com/ a viagem a um país onde a/ língua seja vértebra/ sobre vértebra,/ palavras com j/ antes do l,/ e cacos gregos/ que me devolvam/ ao aluguel da casa.

Angélica Freitas leerá el 7 de noviembre a las 21 hs en Antigua Imprenta

Marcelo Díaz

octubre 23, 2009

Bahía Blanca, 1965.
Formó parte de los Poetas Mateístas. Publicó Berreta (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1998), Diesel 6002 (Vox, Bahía Blanca, 2002) y Laspada (El Calamar, Bahía Blanca, 2004)

I – La Era del Karaoke

Los cactus han brotado en el verano, uniformes e instantáneos.
Se los ve
desde el bar Oro Preto, en el declive de una tarde bochornosa.
Se oye hablar de palmeras, y de playas donde el agua es
de un celeste cristalino,
y de cardúmenes que se abren como estallidos multicolores,
se oye el hielo derretirse en vasos de cuello largo,
y motores que regulan en el semáforo de la avenida
y los primeros acordes del tema musical de Titanic.
Están en un extremo de la peatonal Drago, frente al bar Oro Preto,
están entre los cactus, bajo el cartel azul y verde
que dice MOVISTAR,
delante de un mundo iluminado por celulares y sonrisas ploteadas
en el vidrio.
¡DUPLICATE! ¡RECARGAME! ¡SOMOS MÁS! Pero ellos no son parte
de la campaña de MOVISTAR, tampoco lo son los cactus,
aunque una mujer le dice a otra: mirá qué lindos
los cactus que puso MOVISTAR. Pero los cactus, verdes,
instantáneos,
uniformes y estampados sobre una gruesa lona vinílica,
no forman parte
de la campaña publicitaria de MOVISTAR, están ahí
para simbolizar el desierto
aún presente en la ciudad, están ahí
para recordarnos que el desierto
sigue ahí, bajo el cemento. Aunque es cierto
que son lindos y que los artistas
se inclinaron por la misma tonalidad de verde que los creativos
de la transnacional. Ahora,
desde una mesa en la vereda del bar Oro Preto,
asistimos al hundimiento del Titanic, que este grupo
(dos sikus, dos parlantes, una quena,
un amplificador TONOMAC, una flauta de pan)
interpreta con entusiasmo andino entre cactus de lona vinílica,
ante un cardumen multicolor de celulares
que se recargan y se duplican en la pecera telefónica.
El Titanic, en la versión electro-kolla, más que hundirse, se disuelve
en trinos de quena y siku, y he aquí a los músicos,
sobrevivientes tenaces del naufragio de un continente,
en los estertores
de la era del karaoke, con sus ropajes que juzgamos típicos,
aunque no sepamos
típicos de qué, de pie y agradeciendo la llovizna
de aplausos que no bien
toca el desierto se evapora.

(Del inédito “Díptico para ser leído con máscara de luchador mexicano”)

Marcelo Díaz leerá el 7 de noviembre a las 21 hs en Antigua Imprenta

Sebastián Bianchi

octubre 23, 2009

Buenos Aires, 1966. Vive en Castelar (Morón).
Libros: Segunda Interpretación al Médano de Arena (1998), Atlético para discernir funciones (1999), El trazado Luro-Matanza (2000), El resorte de novia y otros cuentos (2002) y Manual Arandela (2009). Actualmente arma un libro de poemas visuales titulado “Poemas Inc.” (Algunos salieron en la revista Ping Pong, de República Dominicana).

De todas las criaturas

De todas las criaturas que habitan en la tierra es el poeta
el más miserable, condenado a poner en palabras lo que pasa
por su cabeza o corazón, galardonado en los concursos,
espiado por los noticieros de TV y las revistas de chimentos,
y consultado por cuanto proyecto se arme en su nación de origen:
orientarse en el desierto, ubicar las aguadas, acordarse de los himnos
importantes.

Si se enferma la hija el poeta piensa en Baudelaire,
siente que la ciudad recrudece, los corazones bombean una sangre turquesa
a las arterias y todo el cuerpo del poetas es
violeta.

Suelen los poetas estar preocupados por la música,
buscar en su oquedad risueña y transparente, imbéciles como niños
afiebrados, quedándose allí en vela o respirando.

A veces un poeta visita la tumba de otro poeta famoso,
se pone de cuclillas, mueve unas rocas y se para;
se va del cementerio disconforme con sí mismo y cuando sale la luna
la confunde con un diente de ajo amarillento.

Quieren los poetas a las palabras más que a su propia madre,
dan la vida por las palabras y ellas son toda su compañía,
en cambio con la madre harían un bollo si fuera necesario.

Es un día gris, pasa un avión por el cielo que tiene luces
que se prenden y se apagan -¡escondámoselo al paisaje
en una caja!- Si lo encuentra el poeta andará sonámbulo
toda la noche.

Cuando se hace de noche sobreviene el misterio
y el poeta a menudo duerme.

A menudo un poeta piensa sobre la podredumbre del dinero,
mañana sus canciones serán alcancías repletas de monedas,
un tesoro con el que viajó toda su pobreza.

Cuando a un poeta lo rosa un seno pueden pasar varias cosas
-una campana de rubio oro, pero gomoso y suave-
que se sienta un bicho raro
que le dé por orinar.

A veces los poemas resultan cualquier cosa, ellos están hechos
de palabras que no suenan, y que no sueñan: los poetas suelen
soñar tonterías como nosotros, los poemas son los diferentes
y en esto un poeta puede ser un vecino cualquiera.

Existe la fantasía de pensar que los poetas son asesinos seriales,
que arrastran el fantasma de algún degollado
y que el ruido de sus zapatos da pavura porque suena a cadena.

Insanos, rebeldes, acomodaticios, demócratas, presbiterianos,
iconoclastas, achaparrados son de las tantas subespecies de poetas que hay.
Con una gomera un niño hace un arma y sale a cazar perros.
Con una gomera un poeta tañe un arpa amplificada con latas de conserva.

Shiva, Buda y Pachacuti fueron poetas.
Platón los odiaba y Goethe los confundía
con libélulas.

El papa Juan les decía hijos míos,
Napoleón tenía toda una retaguardia de poetas neoclásicos
en su tercer o cuarto libro,
en Albuquerque un general recitó a Manrique antes de morir,
para Zolá los poetas competían con los novelistas,
para Longfellow ser poeta era una cosa impresionante.

Qué hacer si a uno lo visita un poeta.
Evitar los momentos prolongados de silencio y tapar los recovecos de la casa: es probable que allí busquen su nido provisorio, su nido de un instante,
en los rincones más húmedos y alejados.

Finalmente hay muchos poetas que están malditos
o enfermos de alguna herida pasajera,
se desnudan en lontananza, y nos traen el eco de la furia
ya rendida en sus bocas de lacio cabello.

Sebastián Bianchi leerá el 7 de noviembre a las 21 hs en Antigua Imprenta

Miguel Ildefonso

octubre 16, 2009

Nació en 1970 en Lima.
Publicó los libros de poesía Vestigios (1999), Canciones de un bar en la frontera (2001), Las ciudades fantasmas (2002) , m.d.i.h. (2004), Heautontimoroumenos (2005), Los Desmoronamientos Sinfónicos (2006) e Himnos (2008). Dirige la revista virtual El Malhechor Exhausto.

Despedida (Inédito)

Dentro de algunos años,
cuando ya definitivamente no haya poesía,
mi alma estará como esa tarde de hace 17 años
cuando en vez de ir a estudiar
me fui al acantilado de Miraflores
a ver algo que a simple vista
no había en ese mar del Pacífico.

Pero esto es algo que sólo a mí interesa.
Y aún muerto seguirá interesándome a mí solo.

Dentro de algunos años – decía –
cuando ya muchos libros se hayan sustraído
de las bibliotecas
para dar iluminación a la noche o luz
a las fogatas de los nuevos muchachos ricos
que acampan en las playas del sur;
cuando los que ahora estudian literatura
definitivamente tengan que correr
a otros trabajos en agencias de publicidad
o en secciones de corrección de estilo en diarios
o de libros de autoayuda y negocios,
sin remordimientos;
cuando todas las escuelas de post-grado de literatura
se hayan cerrado en las universidades
de Estados Unidos
y no se tenga dónde analizar un par de versos de Lezama
o una estrofa de Martí;
cuando el último público de un recital
se haya ido de la sala del centro cultural
maldiciendo la hora en que entró
a escuchar a tal poeta, tan publicitado
en la prensa, pero que al verlo simplemente
era un adefesio;
cuando el último poeta escriba el último verso de la humanidad,
y se de cuenta que desde que escribió su primer verso
todo lo que ha hecho no ha sido más que
un montón de papeles inútiles;
cuando alguien vaya a ver mi tumba
y vea mi nombre, y crea de que se trata de otro poeta,
y diga _ con una brusca sonrisa de horror
que más pareciera una exhalación
extramundana _ : ¿por qué
si lo tenía todo?

Miguel Ildefonso lee el 6 de noviembre a las 20 hs en Biblioteca Nacional y el 7 de noviembre a las 18 hs en Antigua Imprenta